Ir al contenido principal

La sonrisa de Dios

Alguien me preguntó una vez si he llegado a fotografiar la sonrisa de Dios. Creo que sí, le respondí...

La descrubrí en la espuma de la ola, a los pies de un pescador.
También en el latigazo del relámpago, en pleno desierto de Atacama. O a la sombra de un tórrido grano de arena del Sáhara. En cualquier puesta de sol. Bajo la silueta creciente de una luna sin noche. Encontré su sonrisa en el nacimiento. Y en la muerte. En el gesto delicado de un vendedor ambulante de la India. Entre sus dedos. En la cáscara de un huevo de cigüeña. En el espigón desarmado del amanecer. En la incertidumbre del cruce de caminos. En la quietud turquesa de un pantano sediento. La hallé, le dije, enredada en la jábega abatida. En los ojos de un niño etíope. En el verde de la sabana africana (...) Está en todos los lados. Y en ninguno. Sólo hay que sentir.















Comentarios

  1. Sí, Dios es muy fotogénica, ya lo creo y lo veo. Puro glamour
    Me miro en el espejo cada día. Sonrío, me arreglo el pelo. Le pongo gomina.
    Me pinto los labios de transparente, con vaselina.
    Cubro mi cuerpo según el día.
    ¿Qué día es hoy? ¡Ah!, jueves. El naranja me espera.
    Colonia, olor a manzana. Sujetador, blanco. Tanga, blanco. Vaqueritos azul claro y estrechos. En los pies, sandalias. ¡Estamos casi en verano! Anillo, anular derecho. Pulsera, de colorines, tobillo derecho.
    El espejo me sonríe: "Ya estás de escándalo. Ten cuidado", me dice asustado.
    "El mundo de ahí fuera es,..., como decirte,...
    Le sonrío. "Sé que estás conmigo. Nada puede pasarme. Tranquilo."
    Me observa, tenso, ligeramente alterado. "He vivido las experiencias más alucinintes y peligrosas. Llenas de vida y emoción. Te he buscado alrededor del mundo, en cada palabra, en cada gesto, en cada abrazo, en cada amanecer, en cada beso, en cada mirada. En todos lados te he buscado y te he fotografiado. Guardo para mi tus fotos más bellas. Desnuda, mientras duermes. Esas no las publico. Esas son para mi. Solo para mi."
    Sonrío. Me sonrojo. Sí, la exclusiva es para ti. Tu corazón es limpio, me mira, amándome, abrazandome, besándome, susurrándome.
    Sí, al fin llega jardinero. Al fin puedo dar fruto. Al fin puedo regalar mis sonrisas a voz en grito.
    Al fin pueden disfrutarlas. Todos. Todos aquellos que la deseen. Todos los que la anhelen. Todos los que la amen. Ahí está, brillante y segura.
    Aquí está. Cercana, humana, sencilla, bella, guiada.
    Aquí está

    ResponderEliminar
  2. Escribes muy bien Micaela. ¿Eres escritora?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fratelli, un oasis en el infierno de la guerra

"Por favor, explique a los niños de su ciudad que somos niños como ellos. Solo queremos volver a nuestro país y vivir con nuestra familia, como una familia normal, tal y como éramos antes de la guerra. Queremos vivir como seres humanos”. Ghofran Majed Al-Sahou tiene 16 años y procede de una ciudad del noroeste de Siria llamada Idlib. Había cumplido 8 años cuando escapó de la guerra. “Mis padres se temían lo peor y por eso hicieron las maletas”, recuerda. “Antes del conflicto vivíamos con nuestros abuelos. Ellos se quedaron...”.
La guerra de Siria se encamina hacia su octavo año y durante este tiempo, según los datos publicados en abril por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al menos 2,8 millones de menores no han sido escolarizados. La organización avisaba en un comunicado que va a ser “extremadamente difícil que se pongan al día cuando puedan regresar a las aulas”. En Líbano el 30% de la población es refugiada siria. Más de 500.000 niños y niñas en edad escol…

El primer encierro de toros de Helena

A sus 4 años, Helena está a punto de vivir su primera experiencia en un encierro de toros. Ha dormido vestida de blanco y rojo. Son las cinco y media de la mañana. Madre e hija se dirigen a un balcón de la calle Estafeta. A veces en brazos y otras caminando, siempre pendiente de cada detalle. Al salir del parking la niña lanza una batería de interrogantes: ¿Los toritos salen de noche?, ¿por qué hay tanta basura?, ¿por qué duermen en el suelo?... En el cielo se distinguen relámpagos amenazantes. Los servicios de limpieza trabajan a destajo escoltados por la policía. Helena lo observa todo. El cielo, la tierra...
Una vez en el balcón de una cuarta planta, se aferra a los barrotes. Le ofrecen unos churros.  No quiere soltarse. Se queda en silencio. Solo mira. "Esta alucinada", sonríe su madre.
Las reses de José Escolar llegan a sus pies. Ella inclina la cabeza. Sus ojos se iluminan como dos focos. Llueve. "Me han dado un poco de miedo los toritos", susurra al final. A s…

Diario de un Mago de Oriente

(Manuscrito del Rey Melchor) 

“Quedan pocas horas para llegar. Descansamos esta noche en un castillo abandonado de Navarra en el que nos refugiamos antes de llegar a vuestras casas. Hemos cenado una sopa de ajo que hace Gaspar y unas chuletillas de cordero asadas en sarmiento, de las que me he encargado yo. Baltasar ha preparado un postre de flan con miel. Luego hemos tomado un té de hierba buena. Las dromedarias, alojadas entre los muros, toman hojas, ramas, hierbas y agua.

Hemos cenado juntos, a pocas horas de volver a veros y de que nuestros ayudantes de allí nos vistan con los trajes que nos guardan año tras año. Hemos recordado el largo viaje y momentos como en el que Baltasar casi se cae de la dromedaria por hacer cosas raras, como siempre, y se ha enfadado porque nos hemos reído de él. Pero, sobre todo, cenando nos hemos mirado con la emoción de que mañana estaremos con vosotros, con todos, en las calles, en las casas, en vuestros sueños… y mantendremos el secreto que cada noche …