Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2010

El abeto que quería ser poste de Encierro

Érase una vez un árbol, un abeto de corazón blanco, enormes barbas verdes y un colosal cuerpo cuarteado por la edad.
Los que acostumbraban a sentarse bajo sus enormes barbas verdes, dicen que nació y creció en el vientre de una mujer, mitad selva y mitad bosque, llamada Irati. Los moradores de sombras de este boscaje aseguran que  los pájaros carpinteros eran sus mejores confidentes.      Que volaban hasta su tronco al atardecer, con el último suspiro naranja. Que se posaban y martilleaban en su cuerpo, y después le informaban. Y que el anciano lo agradecía. Le visitaban al atardecer y de la mano de un rayo verde. Éste era quien realmente relataba las históricas más mágicas. Y fue a causa de una de estas historias mágicas, de uno de los susurros de este rayo "sabio y prudente", en la antesala del anochecer, cuando aquel anciano de corazón blanco decidió saltar desde lo más alto. Los carpinteros siempre esperaban la aprobación del viejo para posarse. Una vez en sus ramas…

Resurgir de entre las cenizas