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Mujeres de la India


Cientos de mujeres, casi todas ancianas y niñas, se arremolinan en uno de los graderíos de esta especie de circo improvisado. La música acompaña desde lo alto. A todo volumen. Las lugareñas más aguerridas se lanzan al asfalto y bailan al son de un calor humedo sofocante. En unos segundos, los saris envuelven y transforman esta arteria militar en una riada monzónica de colores al viento. Una bandera improvisada que funde y confunde al atardecer. El rojo, el verde y el blanco pasan a un segundo plano en el Waga Border, la frontera indio-pakistaní, a 30 km de la localidad de Amritsar, bastión Sij. Pakistán y la India se encuentran en plena exaltación de la amistad. Celebran, como todas las tardes del año, un ceremonioso acto de confraternidad, donde el espectáculo es el protagonista. Un acto de reconciliación al estilo Bollywood en el que la India se viste con el "sari" blanco de sonrisa de mujer. Sonríen a pesar de que tienen que soportar una losa de injusta realidad sobre sus vidas desde que nacen: un 20% de las indias se casa antes de cumplir los quince años en matrimonios de conveniencia.


 El objetivo de las familias es establecer o estrechar vínculos  económicos. En ocasiones, las familias ofrecen a una chica joven como esposa para pagar una deuda o simplemente por no poder costear su mantenimiento. El 95% de estas jóvenes quedan embarazadas antes de la mayoría de edad.


En el Kamasutra, el célebre texto que describe los usos amorosos y sexuales en la India de la antigüedad, se aconseja a los hombres "hacer todo lo que esté en su mano para unirse a una niña en la que perciban interés y afecto..." En este libro sobre el sexo se apunta los siete años como la edad ideal para que una niña contraiga matrimonio.



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