Ir al contenido principal

Políticos que muerden la sociedad... (I)

Hola Iván!!
El otro día, después de nuestro "encuentro", me quedé bastante revuelta. En el área - se refiere a Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Pamplona- querían llamar a los 2 periódicos para contar el asunto y pararlo.... A mí me parecía que no, principalmente porque estaba tranquila con mi actuación. Aunque no con la tuya. Siempre he defendido que soy transparente y tratar de parar vuestro artículo era lo contrario; aunque me pareciera que vosotros no lo habíais sido.
Pensé que, cuando saliera, iba a escribir un artículo sobre el síndrome callejeros. Pero también en eso he reflexionado y he pensado que es echar leña a un fuego que, al final, no nos destruye a nosotros, sino a esas personas vulnerables que están en la calle.  Yo pienso que tu papel, como periodista, es investigar, perfecto. Y contar la noticia. Bien. Pero el mio, y el de mis compañeras/os es valorar las situaciones sociales y gestionar herramientas para resolver aquellas que creamos que es la administración quien tiene que resolver. Para eso, nos movemos entre decisiones políticas (que están en otro plano; en uno que yo ahora no estoy) y las posibilidades técnicas....
En cualquier caso, Iván, el mes que viene tú seguirás con tus reportajes y yo con mis ordenanzas y mis usuarios. Y el que se habrá marcado de alguna manera es Andrés pascual. Porque él tomó la decisión de participar en el reportaje pero, seguramente porque está en una situación más vulnerable que la tuya o la mia y, por eso, toma decisiones que igual tú o yo no tomaríamos.
Pues bien, este es el reportaje que se "intentó parar" desde Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Pamplona. No os perdáis los comentarios del final del reportaje publicado en Diario de Navarra. Algunos resultan sumamente sospechosos. Yo, personalmente, creo que fueron redactados por asesores, técnicos o los mimos políticos de este área, intentando restar credibilidad a la información.


 
Tiene 56 años y se llama Andrés Pascual González. Desde agosto no ha dormido en una cama, pero no por ello deja de soñar cómo gestionaría el sistema si fuera presidente del Gobierno. Nacido en Palencia, ha trabajado en más de 17 empresas. Nunca se cansó, pero no tuvo suerte y la crisis borró de un plumazo sus esperanzas de encontrar un puesto de trabajo. En agosto se le acabó el paro.Ahora pasa las noches entre cartones, en un cajero, en Pamplona, y busca ropa y comida en los contenedores. "Quiero irme a Francia. Esto no arranca. Para más de uno, la pobreza de muchos es un gran negocio". Está enfadado y sostiene sus argumentos con solvencia, hable de historia, política o economía. "Me gusta estar informado. Tuve un profesor que decía que un hombre no puede salir de casa por la mañana sin haber comido una manzana y devorado un periódico". Asegura que a lo largo de su vida laboral ha ocupado cargos de responsabilidad, como gerente o cocinero con experiencia en la gastronomía francesa. "He preparado raciones para Federico Trillo o Sánchez Dragó. En un asador, en Aranda de Duero", cuenta. Ahora duerme en un cajero. Pero sigue escuchando la radio. "Sobre todo la Ser y la Cope". Cavilando sobre qué se debería cambiar para levantar la economía.

Ver el reportaje completo

Comentarios

Entradas populares de este blog

En el corazón del padre Melo, periodista y sacerdote jesuita amenazado en Honduras

¡Tío Ismael! ¡Tío Ismael!”. María abre la puerta de casa y  se lanza a la cintura de su tío, que acude a visitar a la familia. La niña se aferra a su mano y tira de él. La casa está enclavada a los pies de un majestuoso cerro selvático. Ismael entra a la sala y busca la espalda de su madre, sentada en una silla de ruedas. La abraza por detrás. Doña Lita, que es ciega y atesora ya casi un siglo de vida, toma la mano de su hijo y se la  lleva a la cara. Luego se acerca a la habitación donde su hermana pequeña, Inés,  se encuentra postrada en la cama por una enfermedad degenerativa. La besa repetidamente en la mejilla. Ella no se mueve ni habla. Le coloca  la palma de la mano sobre su frente y se queda en silencio. Silencios que gritan. Inés ha sido su confidente desde niños.
En su familia nadie llama Melo a Ismael Moreno Coto, un periodista y sacerdote jesuita amenazado de muerte por denunciar la violación de derechos humanos que se cometen a diario en su país. Le bautizaron con este a…

¿Regresar a casa, a Siria?

Hubo un tiempo en el que los sirios vivían en familia. Sus casas se levantaban en torno a la familia. La vida confluía en casa de los abuelos y los tíos. Pero un día la guerra lo dinamitó todo, incluido el núcleo familiar. Ocurrió en marzo de 2011. Según la ONU, el conflicto continúa siendo la mayor crisis mundial. Más de 920.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en 2018. Este es el retrato de uno de estos núcleos familiares, al este de Alepo, un lugar arrasado por la metralla. El miércoles 20 de junio se celebrará el Día Mundial de las Personas Refugiadas.


"¿Regresar a casa, a Siria?”. La respuesta se encuentra en los motivos que condujeron a sus habitantes a convertirse de la noche a la mañana en refugiados y desplazados. Las razones de no querer regresar se hallan en el interior de edificios consumidos por el silencio. Porque esto es lo que queda en los barrios en los que nacieron y crecieron: silencio. El silencio de la muerte. El silencio de la destrucci…

Mujer y Guardia Civil

Han pasado 30 años. 
En pleno 2018, en toda España son 5.526 las agentes en la institución, un 7% del total.  Su día a día se encarna en las historias de Pilar, Magdalena, Aránzazu, Sheila, Nerea o Sandra. "Aún falta trecho para la igualdad. Quedan unidades a las que aún no ha llegado una mujer”.













Texto Carmen Remírez
Fotos Iván Benítez
En treinta años han cambiado muchas cosas para la mujer en la sociedad y en la Guardia Civil. Desde el 1 de septiembre de 1988, el sexo ya no es un impedimento para acceder al Instituto Armado y algunas de esas pioneras que ese otoño estrenaron los precarios vestuarios femeninos en la Academia de Baeza (Jaén) siguen hoy vistiendo con orgullo el uniforme y el tricornio. Para seguir, en ese tiempo se ha normalizado mucho la condición de agente de la Benemérita en una sociedad en la que la lacra del terrorismo etarra es afortunadamente un mal recuerdo y no tienen ningún problema en dar la cara para estas páginas como mujeres, sí, pero como guardias civil…