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Mostrando entradas de febrero, 2011

Historias en Rosa

Las cuatro mujeres de este reportaje no se conocen. Son personas anónimas. Sin embargo, la vida, como a Esperanza Aguirre hace dos días, que le diagnosticaron cáncer de mama, les ha colocado en el mismo tramo del recorrido: el kilómetro "cero". Una vuelta a empezar. Tanto física como mental. El destino les ha obligado a virar 180 grados. Hoy, estas cuatro mujeres, jóvenes, muy jóvenes -no superan los 39 años-, aseguran que han pasado mucho miedo y que todavía lo tienen. Y subrayan, con el rosa de los sentimientos, el de la entrega, el de las emociones, y el de la inocencia (el rosa simboliza la lucha contra el cáncer de mama) que no se rinden, que atesoran muchas ganas de vivir. Que la palabra "ahora" es su única verdad, su único timón de cola. Confiesan que han aprendido la lección y que "hay un antes y un después". Sencillamente, dicen, han aprendido a pensar un poco más en ellas.Belén Palacio Gil, de 39 años, Ana Álvarez Ollo, de 36, Eva Ja…

La bicicleta del carbonero

Una bicicleta roja apoyada junto a un contenedor de basura cerrado. Un palo de escoba. Mejor dicho, la mitad de un palo de escoba. En uno de los extremos, una ganzúa. En su rueda delantera han depositado una bolsa de basura con  comida. No hay nadie alrededor... o sí. Alguien sale del otro lado. Es un anciano. En la cabeza lleva un casco de bici. Echa mano al “bichero” y escarba entre la basura.  Dentro no queda nada. Suspira. “No me identifiques”, avisa, “no me grabes. Si quieres fotografiar la bicicleta, te dejo. Está muy rodada. La compré hace 15 años”. J.L. se esconde. No se fía. A sus 80 años atesora una gran vitalidad, una gran historia que apenas quiere desmenuzar en  estas líneas. De los 15 a los 23 años bregó como carbonero y cocinero en el seno de la sierra de Urbasa y en los montes de Vizcaya.  Hoy, con 80 años, y  una jubilación  pobre de 600 euros, se precipita en el interior de la basura en busca de “algo de  verdura” para comer. Es lunes, 7 de febrero. Son las nueve y m…

Las cenizas de Jacek ya están con su madre

Ayer, a las ocho y media de la noche, Jolanta, la madre de Jacek, el mendigo que vivió y murió en un calle del centro de Pamplona, y que permaneció dos meses y medio olvidado en el depósito de cadáveres del Instituto de Medicina Legal de Navarra, recogía las cenizas de su hijo en el aeropuerto de Varsovia. Gracias a todos los que han hecho posible que Jacek recupere su dignidad como ser humano.  Una dignidad que los políticos pretendieron ocultar una vez más. Gracias Carmen por tu impresionante trabajo.
Esta es la historia de Jacek:
Jacek, el hombre que vivió y murió en este banco

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