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Historias en Rosa

Las cuatro mujeres de este reportaje no se conocen. Son personas anónimas. Sin embargo, la vida, como a Esperanza Aguirre hace dos días, que le diagnosticaron cáncer de mama, les ha colocado en el mismo tramo del recorrido: el kilómetro "cero". Una vuelta a empezar. Tanto física como mental. El destino les ha obligado a virar 180 grados. Hoy, estas cuatro mujeres, jóvenes, muy jóvenes -no superan los 39 años-, aseguran que han pasado mucho miedo y que todavía lo tienen. Y subrayan, con el rosa de los sentimientos, el de la entrega, el de las emociones, y el de la inocencia (el rosa simboliza la lucha contra el cáncer de mama) que no se rinden, que atesoran muchas ganas de vivir. Que la palabra "ahora" es su única verdad, su único timón de cola. Confiesan que han aprendido la lección y que "hay un antes y un después". Sencillamente, dicen, han aprendido a pensar un poco más en ellas.

Belén Palacio Gil, de 39 años, Ana Álvarez Ollo, de 36, Eva Javierre Diego, de 37, y Ana García Ogayar, de 37, se encuentran en el proceso final de un combate "a vida o muerte". Por delante, con la incertidumbre aún en sus entrañas, les quedan operaciones y revisiones. Las cuatro afirman que el día que les dieron el fatal mensaje: "tenéis cáncer de mama", pensaron en la muerte tan solo unos segundos, porque enseguida emergió el rostro de sus pequeñas. "¿Qué va a ser de mi hija, sin su madre?, se preguntaron. Entonces, todo se derrumbó.






En este escenario entra el importante papel de la psicóloga de la Asociación de Cáncer de Mama de Navarra (Saray), Jaione Azparren. La psicóloga explica que cada vez se están dando más casos de cáncer de mama entre las jóvenes, "lo que no significa que se esté reduciendo entre las más mayores", apunta. "Estrés, depresión, ansiedad, alteraciones del sueño, miedos, inseguridad, efectos secundarios tras los tratamientos... El cáncer es una enfermedad en la que el estado físico, mental y emocional van de la mano". Según los datos publicados en el 2010, en Navarra se diagnostican cada año entre 250 y 270 nuevos casos.  Pepa Pagola, presidenta de Saray, coincide en la percepción de la psicóloga, "cada vez son más jóvenes debido al avance en el diagnóstico precoz y en los tratamientos. Cada vez hay más mujeres que sobreviven a la enfermedad", expresa. Pagola agradece la colaboración que mantiene la asociación con los grupos de autoapoyo de integración a la mujer de Virgen del Camino, pero denuncia "las largas listas de espera en los tratamientos. No son justificables", se lamenta. Saray también demanda unificación de protocolos entre los hospitales. "Es algo que nos preocupa. No se puede enviar a una paciente a casa 24 horas después de practicarle una masectomía. Psicológicamente no estás bien. Uno no se encuentra con fuerzas, no reúne las condiciones necesarias para hacer una cura".
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