Ir al contenido principal

San Fermín es de carne y hueso...

Duda de todo. Encuentra tu propia luz (Buda)
Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente. Ellos son los verdaderos Maestros.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
El perfume de las flores no va contra el viento. El perfume del hombre virtuoso se extiende por todas partes.
El hombre que tiene miedo, busca refugio en los montes, en los bosques sagrados o en los templos. Sin embargo tales refugios no sirven, pues allí donde vaya, sus pasiones y sus sufrimientos lo acompañarán.
Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.
El que hace acequias controla el agua. El que fabrica flechas las hace derechas. El carpintero domina la madera. El sabio domina su mente.
Por pequeño que sea un deseo, te mantiene atado, como el ternero a la vaca.
El verdadero buscador no se identifica ni con el nombre ni con la forma, no se lamenta por lo que no tiene ni por lo que pudo haber sido.
Domina tus palabras, domina tus pensamientos, no hagas daño a nadie. Sigue fielmente estas indicaciones y avanzarás en el camino de los sabios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cicatrices

Hay reportajes en los que uno trabaja con un nudo en la garganta. El miércoles pasado acompañé a María Vallejo, periodista de Diario de Navarra y superviviente de un cáncer de mama, a una pasarela de lencería organizada por Saray. Un evento en el que las modelos fueron siete mujeres que sufren la enfermedad. Algunas tienen pecho y otras no. Nos colamos en su intimidad. En sus lágrimas y sonrisas. Este fue el resultado de aquella tarde. Gracias María.




El ritual de Sergio Colás

Cuando fuimos contrabandistas

La madrugada de su muerte, no le acompañaba su hermano. Le dispararon tres veces. A bocajarro. Por la espalda. Ocurrió justo antes del amanecer.


Nicolás Ibarra murió el 27 de marzo de 1959 en un bosque de hayas que conocía muy bien. A diez kilómetros del caserío que le vio nacer en Mezkiritz (Valle de Erro) y donde vivía con sus padres y hermanos. Un cabo de la Guardia Civil destinado en Viscarret le esperó emboscado. Nicolás tenía 28 años cuando murió. Esa noche cubría a pie la ruta Sorogain- Espinal- Lusarreta con un paquete de puntillas de ganchillo a la espalda. La causa de su muerte, recuerda la familia, la “única” que se ha dado en el valle, tuvo como origen la disputa entre los guardias de los puestos de Viscarret y Espinal por hacerse con el control del dinero de los sobornos. Unos y otros querían ganar su parte del negocio. Su situación también era de precariedad. Al principio, los traficantes trabajaban con los de Viscarret, pero cambiaron de ruta y dejaron de pagarles, para…