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Hora del recreo frente a ETA






¿Por qué se permite que en un parque de Arbizu y un patio de Etxarri-Aranatz los niños jueguen junto a pintadas en favor de los terroristas? ¿Por qué se deja que los más pequeños crezcan en un paisaje así?

-¿Por qué fotografías a la mujer del culo?, preguntan a la vez tres alumnos de la ikastola Andra Mari de Etxarri-Aranatz.
-¿Qué hacéis fuera del patio de la ikastola a esta hora? -les pregunta el periodista.
-Es la hora del recreo - responden.
Los tres alumnos elevan sus miradas hacia el punto exacto donde está enfocando su cámara el periodista, y las clavan en las fotografías en blanco y negro que hay pegadas en lo alto de la entrada al frontón, en plena calle Larrañeta, frente a la ikastola. Los tres corren hacia el interior del frontón y se suman al juego del resto de sus compañeros. Dentro, no se observa la presencia de ningún profesor. Tan sólo un cartel con los rostros de ocho presos etarras en una de las paredes. Los tres pequeños tienen 6 años.
Son las once y media de la mañana. Como todos los días del año, la calle Larrañeta de este municipio de más de dos mil habitantes se convierte en un patio secundario de esta escuela pública.
Un espacio de esparcimiento improvisado "cedido por el ayuntamiento", así lo detalla Adur Goikoetxea, su director, "que se habilita a ciertas horas del día". Un lugar de juego en el que alumnos de entre 6 y 16 años quedan expuestos a un escenario de imágenes referentes a ETA. Dos cadenas delimitan y garantizan la seguridad de los menores ante los vehículos, pero, ¿quién les protege de la violencia terrorista de estos murales que flanquean los tabiques?
Larrañeta es una vía asfaltada que media entre el frontón y la ikastola. Una proyección al aire libre dedicada al terror. Al alcance de todos los públicos. Un homenaje a ETA en toda regla.
Una galería de pintadas en favor de la libertad de los presos, de amenazas de muerte dibujadas con un punto de mira, un mural de fotos de presos de ETA y una sobrecogedora colección de imágenes gore a la entrada del frontón, y en las que varios encapuchados golpean a punta de pistola a una mujer desnuda, esposada, y con la cabeza en el interior de una bolsa de plástico. Todos son actores. Los carteles muestran supuestas torturas a una detenida.Los tres alumnos de 6 años ríen sin comprender ante esta imagen.
Para ellos es "la mujer del culo". Sólo distinguen violencia y una mujer desnuda. No saben que es una escenificación.
Han pasado tres semanas desde que la banda terrorista ETA anunciara el fin de la violencia, sin embargo, la banda terrorista sigue presente en la vida cotidiana. Su presencia se mantiene firme e impune en algunos pueblos de Navarra. Casualmente, en las calles de los pueblos gobernados por la coalición independentista Bildu. Frontones, marquesinas, iglesias, edificios, parques, exteriores de colegios e Ikastolas... no se salvan ni los niños.Si es cierto que ETA es historia, como expresó el pasado miércoles el alcalde de Etxarri-Aranatz a este periódico, entonces, ¿por qué se obliga en estas localidades a los más jóvenes a normalizar su juego dentro de un paisaje de violencia?
Un parque infantil en Arbizu y una ikastola en Etxarri-Aranatz han sido los dos escenarios elegidos para recoger , grabadora en mano, el sentir de los padres, madres, profesores de estos municipios así como la opinión del secretario del ayuntamiento de Arbizu, la del director de la ikastola Andra Mari de Etxarri-Aranatz y la de su alcalde. Esta es la crónica de dos días...

ETA, junto a un parque

Arbizu. Martes, 8 de noviembre. La espesa niebla bajo la que ha amanecido el valle de la Sakana, se disipa definitivamente a las nueve y media de la mañana. En su desvanecimiento, a 497 metros de altura, queda varado Arbizu. Los vecinos de este hermoso pueblo de más de mil habitantes, anclado entre la sierra de Andía y Aralar, lamentan que se conozca más a este lugar por el anagrama de ETA de cuatro metros de alto que pintaron hace años en una de las caras de la iglesia, y que todavía no han eliminado (el Juzgado nº1 de Pamplona ordenó hace días borrar), que por su entorno. Reina el silencio en el centro del pueblo. Ocho niños de tres años de una escuela pública cercana juegan con sus profesares en un parque aledaño, a unos metros de la pintada de ETA. Son alumnos del colegio público del pueblo. En mitad del parque hay una pintada desgastada por el paso del tiempo, dice así: "Gora Segi" (Segi era una organización juvenil que fue ilegalizada en 2001 por estar vinculada a ETA).
Sentado en uno de los bancos, vigilante, Unai, de 36 años, profesor infantil, sigue el juego de sus alumnos. El periodista se sienta a su lado.

- ¿Qué le parece que los niños jueguen tan cerca del anagrama de ETA?

-No sé qué decirte. Tengo 36 años. He vivido toda mi vida aquí, las pintadas han estado ahí siempre. Los críos no saben ni lo que pone. El significado se lo dan los adultos -responde el docente.

- Ya, ¿y si fueran pintadas relacionadas con sexo?

(Hace un silencio)

- Tampoco sería proclive a borrarlas, si no son obscenas. Las pintadas -reitera- sólo afectan al que las entiende. Los niños viven ajenos a este mundo.

- ¿Cree que este es el ambiente idóneo para un niño?

- Yo creo que estas cosas irán desapareciendo. Mientras haya personas con familiares en las cárceles, y piensen que deberían estar fuera, o cerca de sus casas, seguirá habiendo pintadas.

- ¿Y qué culpa tienen estos niños que no conocerán a ETA?

- Tienen que conocer su pasado para saber interpretar el futuro.Tapar el pasado no es bueno.

Frente al parque, en uno de los laterales de la iglesia, Saturnino Múgica, párroco de Arbizu desde hace 20 años, controla el trabajo de un operario. Su opinión al respecto es diametralmente opuesta.

-La situación no es buena -sostiene el párroco-. Sobre todo si los niños están en los primeros años de formación. Se dan cuenta de todo.

- El anagrama de ETA lleva muchos años en la fachada de la iglesia.
¿Da por perdida la lucha para que la borren?

- Yo ni siquiera he luchado. Ellos querían pelea.

- ¿Quiénes son ellos?

-Los que lo pintaron. Son muy jóvenes. Han mandado quitar, pero no quitan...

-¿Por qué se permite?

- No sé. Prefiero no decir.

-¿Tiene miedo a hablar?

-No es miedo. Se crea un ambiente raro. Muchos padres o no se dan cuenta, o no sé...

Al otro lado del parque, frente a un hermoso mural que se exhibe en la fachada de la escuela, conversan tres ancianos. Al descubrir al extraño, se quedan mudos y le escuchan. Sólo responde uno de ellos.

-¿No creen que sus nietos normalizan desde muy pequeños la violencia de ETA? Se lo comento porque el anagrama que da la bienvenida a la entrada del pueblo lleva años, y el pueblo no hace nada.

-(Ríen). Yo no entiendo de eso - contesta uno de ellos.

-¿Tienen nietos?

- Sí, los tengo.

- ¿Hay miedo a hablar?

-Igual sí. Mejor callar. Nosotros no podemos entrar en la educación de los pequeños, porque igual sus padres lo quieren así... Mientras no me pinten en casa, no me meto. Eso sí, como me la pinten a mí igual les tiro una teja.

Ángel Mª, secretario del Ayuntamiento de Arbizu, está muy cansado de que no se valore el esfuerzo que está haciendo esta administración para eliminarlas.

-Van a ir desapareciendo -manifiesta convencido-. Es algo que no se puede controlar. No puedes ir detrás. Además, es un gasto.

En este pueblo nos estamos esforzando mucho para acabar con esta situación. En la fachada de la escuela pública hemos hecho un mural precioso. Y ahí antes había fotos y pintadas.

-¿Y por qué no borráis el anagrama de ETA de la iglesia?

- La propiedad es del Arzobispado. Les corresponde a ellos -responde.

Sosiego. Tranquilidad. Se respira una calma absoluta en las calles de este lugar. Carmen, de 38 años, ama de casa, empuja la silleta donde duerme su hijo de cinco meses, frente a la escuela pública. Efectivamente, el mural que trazaron sobre su fachada es hermoso.Carmen se detiene a unos metros de su casa. Escucha la explicación del periodista. Accede a responder.

-¿Tiene hijos?

-Sí.

-¿Qué le parece que no se borre la pintada de ETA que hay cerca del parque de niños ?

-No me molesta. Lo respeto. Cada uno elige su camino. Mientras respetes y te respeten.

-¿Y cree que esa pintada respeta?

-Yo creo que sí. ¿Qué vas a hacer, volver a pintar todas las paredes del pueblo?

Junto a la escuela pública, se localiza la taberna. Chus, de 46 años, la regenta. En este momento sólo hay una persona dentro, es uno de los tres ancianos de la calle. Chus prefiere no hablar.
"Es muy personal", apunta, "prefiero no decir". El anciano observa serio. El periodista sale de la taberna. El miedo sigue presente en los corazones de los vecinos. Ninguno se atreve a dar sus apellidos.

Cuando uno entra a Etxarri-Aranatz desde Pamplona por la antigua carretera nacional, con lo primero que se topa el visitante es con un enorme mural pintado en blanco, de unos 15 m2 , en el que se homenajea a tres presos de ETA. Muy cerca de este enardecimiento, se encuentra la calle Larrañeta y la ikastola Andra Mari.Adur Goikoetexea, director de este escuela pública, de 30 años de edad, y diez de experiencia como docente, es muy claro al mostrar su posición sobre la influencia que ejerce un paisaje de pintadas políticas y de violencia entre los más jóvenes. Adur no espera al periodista, éste le sorprende en el patio de la ikastola. Hace un alto en su trabajo y responde.

- Los niños juegan frente a un auténtico mural del terror ahí fuera.

- Es una carretera cedida por al ayuntamiento. Está acotada con dos cadenas -responde.

- ¿Le parece un patio de juego apropiado? ¿No cree que habría que eliminarlas?

- Sin duda alguna. Los espacios donde hay chavales deben ser espacios despolitizados, desde luego. Dentro de la ikastola nos hemos preocupado mucho de que no ocurra algo así. En este centro hay 450 alumnos, de 280 familias de distintas ideologías, y lo tenemos en cuenta. Estas pintadas y fotografías son responsabilidad del ayuntamiento.

-¿ Puede influir en la conducta de los más pequeños ?

-Claro que influye en el devenir y en el proceso de crecimiento. Crecer entre según qué paisajes claro que puede influir -reitera-.Es importante que se eliminen. De hecho, teníamos una pintada dentro del patio -señala hacia una de las paredes-,y la eliminamos.

Jose Ignacio Bakaikoa, alcalde de Etxarri-Aranatz, por el contrario, se muestra distante de la versión del director de la ikastola. Bakaikoa recibe al periodista a las 12.45. Es curioso, las paredes de su despacho están casi desnudas. Contrastan con algunas de sus calles. Algo acalorado, no ha parado en toda la mañana, se sienta y escucha atento.

-¿Cree la carretera que han cedido a la ikastola para el recreo es apropiada para que jueguen niños de entre 6 y 16 años?-El periodista le describe el paisaje.

-Hay que valorarlo. Estamos recién empezados. La parte humana es lo más importante, pero este pueblo tiene dificultades de gestión, además, con la crisis. Estos momentos son históricos y todos tenemos que aportar. Es algo que hay que tener en cuenta.No sólo en este espacio, también hay otros. Hay que evitar dañar cualquier sensibilidad -Bakaikoa se queda pensativo y recapacita tras la respuesta-. Pero, si el ayuntamiento no ha cedido ese espacio para el recreo -afirma ahora dubitativo-, su uso es sólo para el aparcamiento de los autobuses que recogen a los alumnos...(Se hace un silencio).

-Pues su director no dice lo mismo, es más, el recreo se prolonga al interior del frontón, donde hay fotos de presos. En cualquier caso, ¿qué opinión le merece que los niños de esta ikastola jueguen entre pintadas alusivas a ETA?

-Por suerte o desgracia los niños están rodeados de un todo en general. Y en el todo en general no sólo están las pintadas.Hay más.

-¿Tienen previsto quitarlas?

-Efectivamente, en cuanto tengamos competencia para mejorar esta situación y otras, colaboraremos.

-¿Es padre?

-Sí, de un hijo de 14 años

-¿Le gustaría que jugara en un espacio igual?

-Sin mayores justificaciones, hay más tipos de violencia, sin especificar, que no son convenientes para los críos.

- ¿No le parece que está proliferando este tipo de apología al terrorismo en los pueblos gobernados por Bildu?

-(Ríe). La situación está mejorando. Hay sensación de ganas.Yo creo que estamos mejorando las condiciones en este pueblo para progresar en convivencia y libertad.

Gloria, profesora de infantil de la ikastola, con 35 años de experiencia, coincide con Adur en que pueden influir en los niños."En el caso de estos niños pequeños no, pero puedo hacerlo en los mayores. En algunos positivamente y en otros no tanto. De todas maneras, no me gustan donde están ubicadas. Creo que debería haber unos sitios concretos. Todo el mundo tiene derecho a expresarse", asegura.

Eider, 25 años, y Amaia, de 24, profesoras de niños de 10 y 11 años en Escoriaza (Guipúzcoa) y Tafalla, se encuentran en la ikastola recibiendo un curso de formación. Salen a toda prisa en busca de una bar donde comer algo. Las dos coinciden en su declaración: "No depende del entorno sino de la edad. Los críos que doy clase en Escoriaza están en pleno monte, no hay nada alrededor, y se muestran igual de alterados. Depende de la educación que reciban en sus familias. Damos demasiada importancia a lo que hay alrededor, y no nos preocupamos por lo que ven en televisión o en Internet incluso el lenguaje que se escucha en la calle es más violento".

A la una de la tarde, este patio improvisado se transforma en un aparcamiento con tres autobuses en la puerta. Los padres y madres de los alumnos de la ikastola se arremolinan esperando a sus hijos. Uno de los chóferes, Jesús, de 50 años, 11 como conductor, cree que los chavales "pasan" de la violencia y la política desde hace años. Que no hay que preocuparse.

Tres mujeres conversan en el centro de la calle, al otro lado de los autobuses. "No somos profesoras. Sólo madres y vecinas.Daría mi opinión -dice una de ellas-, pero no me conviene". Las otras dos asienten circunspectas.

- ¿Qué opina de este paisaje?

- Hay que vivir muchos años aquí para entenderlo. Lo de las pintadas es muy habitual. Los críos ya ni ven. Has venido a un pueblo complicado. Se ha sufrido mucho. Cuesta entenderlo.

- ¿Los niños tienen la culpa?

- ¡No! Pero los adultos tampoco. Hay que ir a la raíz de la cuestión.

No nos dejan ser euskaldunes.

-Cuando los niños tienen conciencia sí que te preguntan, y les explicas - manifiesta otra.

-¿Creen que se va a conseguir normalizar la situación?

- Lo deseamos. Espero que mis nietos no conozcan esto.

-¿Creciendo en un entorno así se logrará?

-No sé. Hay que crecer sin rencor.



Comentarios

  1. Veo que el miedo sigue presente, incluso por el hecho de que ningun comentario acompaña a este reportaje.
    Muy bueno Ivan
    Gracias/Mila esker
    Por la Paz
    Pakearen

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. No se permiten comentarios anónimos que descalifiquen. Sólo los valientes tienen sitio en este blog.
    Fdo:
    Iván Benítez

    ResponderEliminar

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