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Mostrando entradas de agosto 3, 2011

Encarcelado en su cuerpo

Sidati es saharaui y lleva cuatro años encarcelado en su propio cuerpo. Y por partida doble. Sus carceleros: una enfermedad aparentemente normal, que no se ha tratado correctamente, y unos campos de refugiados, los más grandes del mundo, donde falta hasta el oxígeno. Dice un proverbio saharaui que la "muerte es abrir la boca... y un gran suspiro". Y, entre suspiros, entre susurros, en un rincón de una habitación de una casa de Puente la Reina, junto a los monitores saharauis que acompañan a los niños refugiados que disfrutan de sus vacaciones en Navarra, Sidati se expresa débil y en árabe. Lo hace entre mantas, encogido, como un pájaro. No puede más. Su hijo Mohamed le acompaña. Le arrulla con la mirada a su pies. "Son muchos años. Ya no sirvo como persona. Sólo soy un peso para mi familia. Era yo quien les mantenía con mi trabajo. Me he vuelto un problema para ellos. No puedo andar. Ni comer. Tampoco sentarme. Estoy sufriendo mucho". Sidati Abderraha…