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Mostrando entradas de 2012

Pamplona, en la cuneta de la pobreza

El año pasado, por estas fechas, Moisés Pérez Alcalá vivía en una casa sin puertas y con muchas goteras.Una estructura de hierro, piedra y humedad, a la orilla del río Arga, donde todas las mañanas le despertaba un petirrojo que se acercaba hasta sus pies y le picoteaba las migajas esparcidas de la cena de la noche anterior. Después, el ave se alejaba y no volvía aparecer hasta la mañana siguiente. Así cada día. Así durante nueve meses. Porque éste fue el tiempo que Moisés vivió bajo un puente localizado en el barrio de la Rochapea. En abril, gracias a que en mayo pudo cobrar el subsidio de 426 euros y aquejado de una dolencia en la próstata, alquiló una habitación en un piso compartido. Desde ese día -asegura-, "recuperó" la dignidad.

"Porque la vida en la calle es destructiva", asegura Moisés. Hoy, nueve meses después, ha regresado al puente y se ha sentado en el mismo talud de piedra que le arropó. Ha vuelto para recordar. Casado y padre de una hija de 24 años…

Un SOS desde el Banco de Alimentos

De nuevo una sensación de angustia embadurna el ambiente de la sociedad navarra. Desahucios. Comedores sociales y solidarios llenos. Familias hurgando en los contenedores de basura. Personas solitarias durmiendo a la intemperie. Imágenes de posguerra, dramáticas y solidarias, en el que la esperanza se abre un hueco.Fotos fijas de voluntarios repartiendo cajas de comida en el Bancode Alimentos.
Es jueves, 22 de noviembre de 2012. Faltan 15 minutos para que a las seis de la tarde la fundación Sueño Latinoamericano de la Rochapea (Pamplona), una de las 56 entidades "asistenciales" que ayuda una vez al mes al Bancode Alimentosde Navarra (BAN) a distribuir la comida que ha recibido de las donaciones, abra sus puertas a los más necesitados.

En la puerta de la fundación, con la mano derecha apoyada en un carro de la compra vacío y la izquierda en la silleta donde duerme su hija de nueve meses, Tanya Cantero Sánchez, 29 años, embarazada de ocho meses, espera paciente su turno. En…

De monja en Congo, a empresaria en Pamplona

Tenía 17 años. Emerence Kifute Kimena viajaba en autobús para visitar a un amigo ingresado en el hospital cuando un grupo de soldados del ejército regular congoleño, que se encontraba en la zona para frenar a los combatientes rebeldes, detuvo el vehículo y ordenó bajar a sus pasajeros. Apartaron a los hombres y niños y se quedaron con las mujeres y las niñas. Las violaron una a una. Cuando le tocó el turno a Emerence, ésta reaccionó con calma. "Sabía que tenía más fuerza que yo. Que no tenía escapatoria. Le miré a los ojos y le pregunté si tenía hijas. Él asentó. Lo único que le dije después es que pensara en ellas, porque en ese momento también las podían estar violando". El soldado se quedó pensativo y la dejo en paz. "No me violó", dice con rabia.Sucedió en Mufunga, al sur de la República Democrática del Congo, en la región de Katanga, la aldea que la vio nacer y crecer, a unos 7.000 kilómetros de Pamplona. Un lugar, tan extenso como Francia, en el …

Hace frío, mucho frío

Un televisor en el suelo. Un espejo circular. Una cama. Una mesita negra. Varias mantas. Una estantería desnuda queapenas se mantiene en pie. Un arcón. Una fotografía. Tres niños. Sus hijos. Una lámpara. Cinco bombillas. Tres de ellas apagadas. Paredes. Techos desconchados. Ennegrecidos por la humedad. Hay mucha humedad. También hace frío. Mucho frío... Bienvenidos a la habitación de la casa de Bernarda Parra Íñiguez, de 48 años, la última víctima de los desahucios en Navarra. Después de 15 años residiendo en Pamplona, esta mujer, viuda y madre de tres hijos (uno de ellos fallecido), será desalojada de su casa el próximo 12 de diciembre a las nueve de la mañana. En esta ocasión, la entidad del desalojo será Ibercaja.
¿Cómo está el resto de la casa? Igual. Como la estantería vacía de la habitación.

La escalera de los desahucios

Unas escaleras que conducen al rellano del infierno de la amenaza del desahucio. Al espejo frente al que se miran cientos de personas en Navarra. Este año pueden ser 800 desalojos. Cuando uno accede al interior del portal Nº1 de la calle Nuestra Señora Aránzazu de Berriozar, junto al Ayuntamiento, sube la escaleras hasta la segunda, tercera y cuarta planta, y llama al timbre de cada puerta, uno descubre que al menos cuatro de sus ocho viviendas se encuentran al borde del abismo. Sus inquilinos, todos ecuatorianos pero con hijos navarros (llevan más de diez años aquí), explican, con serenidad, que no pueden más. O dan de comer a sus hijos o a los bancos.
Entre el debate suscitado por las medidas adoptadas por el Gobierno para aliviar este drama que dura ya cinco años, y el escepticismo y la esperanza que ha provocado el decreto-ley, las familias de este bloque de viviendas no dudan en abrir (ayer sábado) las puertas de sus hogares y describir brevemente la angustia.
En l…

Blanca y negra mitad retorno

Blanca y negra mitad retorno... Quien pudiera arriar la soledad y unirse a... http://www.planetabenitez.com/IOI/palocero1.htm Para escuchar todos los poemas de J.J. Benítez “¿Sabías que los sentimientos tienen alas?”



Nuestras madres tienen 200 años

Era septiembre de 1912. El escritor alemán Waldemar Bonsels publicaba un libro infantil titulado . Una obra que alcanzaba su máximo tirón durante la segunda Guerra Mundial, inspirando a la conocida serie infantil . Pues bien, en septiembre de 1912 también nacía en Petilla de Aragón una navarra de mucho genio llamada Valeriana Sevilla Aguas. Y unos meses antes, el 25 de febrero, venía al mundo en Morentin de la Solana (Tierra Estella), Teófila Azparren Barrena. Ese mismo año, se hundía el Titanic. Caprichos del destino, la vida ha dirigido a estas dos mujeres por caminos distintos, hasta sentarlas en 1974 en la misma mesa en la boda de sus dos hijos. A partir de este instante, se convertían en amigas y consuegras. Probablemente, las únicas consuegras centenarias de Navarra.
Ni Valeriana ni Teófila saben quién es Waldemar Bonsels. Tampoco recuerdan la serie de televisión . Aunque saben leer y escribir, admiten con pena que desde muy temprano, a la edad de 8 años, se vieron …

Cuatro años viviendo en un banco

El hombre de la fotografía que se protege de la lluvia sentado en un bancorojo de la plaza San Blas de la Rochapea (Pamplona), junto a una silla de ruedas, está abandonado a su suerte. Ni los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona ni la Policía Municipal resolvieron su situación. La llamada de auxilio la efectuaron tres vecinos del barrio.
Sucedió ayer, a la una de la tarde, mientras se desarrollaba el debate del estado de la Comunidad en el Parlamento foral.
La historia de Nana, así se llama este ghanés de 44 años, empadronado en Pamplona y con todos los papeles en regla, se asemeja a la de Jacek Mazur, un empresario polaco de 47 añosque terminó viviendoy muriendo hace dos años en un bancode la avenida Baja Navarra de Pamplona, frente al Lar Gallego. En esta ocasión, sus vecinos se convirtieron en sus ángeles de la guarda hasta el día de su muerte.
Pues bien, la historia se repite. Y puede terminar de la misma manera. Así lo avisan Menchu Gutiérrez y Rosa Martíne…

Retrato de la Trata en Navarra