Ir al contenido principal

Neonazis en Navarra


La fachada del ayuntamiento de Garínoain apareció el pasado miércoles 1 de abril (2015) con pintadas neonazis. La acción fue llevada a cabo de madrugada, siendo vistas por primera vez sobre las cinco de la mañana según el testimonio de varios vecinos. Se trata de pintadas con acrónimos nazis: AHTR (Adolf Hitler Tenía Razón), 14/88 (el 11 hace referencia a un discurso sobre la supremacía blanca elaborado por el asesino David Lane y el 88 a la octava letra repetida: HH (Heil Hitler) también AE(Arriba España). También aparecen las siglas DNJ, que apuntan a la autoría de la acción a Democracia Joven, grupo neonazi activo en Navarra.

El 19 de febrero de 2012, Diario de Navarra alertaba de la presencia de este grupo en su edición impresa.


Joven infiltrado en el grupo neonazi muestra el material que adquieren por Internet.

 Un grupo organizado neonazi de unas quince personas, con edades comprendidas entre 20 y 30 años, todos residentes en Pamplona y Comarca, actúa violentamente y desde hace al menos diez años tanto en Navarra como fuera de la Comunidad foral. Siempre buscan a gente sola, indefensa, y se ceban con ellos, principalmente contra inmigrantes, homosexuales y gitanos. El testimonio de un joven navarro infiltrado en esta banda -le llamaremos B.- ha servido para conocer de primera mano su existencia y su funcionamiento. Según la declaración de B . se mueven en Navarra y también en diferentes localidades españolas: Calahorra, Logroño, Tudela, Pamplona, Villarreal(Castellón), Salou y Zaragoza han sido algunos de los escenarios elegidos. La policía confirma que se trata de un grupo que da palizas los fines de semana pero no relaciona estas actividades violentas con grupos nazis . Da la casualidad que desde el 22 de enero se han cometido en Zaragoza varias agresiones. La última, el pasado 9 de febrero. Cinco jóvenes fueron agredidos por una veintena de neonazis en la calle Tomás Bretón.

 Funcionan siempre de la misma manera: buscan a gente sola y grupos en inferioridad numérica. Les provocan. Apalean. En  muchas ocasiones utilizan a menores, que son los primeros en dar un paso. Los más veteranos se quedan tras ellos. Aunque no tienen un local específico, habitualmente se juntan en la habitación de la casa del líder, una vivienda de la comarca de Pamplona, entre banderas con simbología nazi. El líder es el más veterano. Son muy violentos. Se comunican con otros neonazis a nivel nacional e internacional a través de las redes sociales y foros de ideología ultraderechista. En realidad, hace tiempo que distintos colectivos llevan avisando de su presencia en Navarra. El presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, fue uno de los primeros en dar la voz de alarma. Lo hizo públicamente en 2009: "En País Vasco y Navarra tenéis grupos neonazis", manifestaba en un medio de comunicación del País Vasco. Distintos colectivos de La Rioja y Aragón también han avisado de su existencia en Navarra. Concretamente en 2007 informaron de que bandas de jóvenes neonazis de Pamplona viajaban asiduamente a Calahorra, se reunían en un local del polígono industrial 'La Azucarera', y atemorizaban a los vecinos de la localidad. Calculan que sólo durante este año llegaron a consumar 16 agresiones. La mayoría contra inmigrantes.


Joven, navarro y neonazi
Tiene menos de 30 años y ha pertenecido a este grupo neonazi. Su aspecto es muy normal. Como el de cualquier otro chico de su edad. Hoy ha decidido hablar. Explica que son unos quince y que también hay chicas. Que se mueven por toda España, agrediendo "con saña". Cuenta que nadie está a salvo. "Este verano, en Villarreal (Castellón), le dimos a un moro", dice. "Y en Tudela a un negro. Los menores fueron los primeros en darle, los mayores nos quedamos por detrás”.
Pero llegó la policía. “Al ver a la poli les dejamos solos”, sostiene con la mirada fija en un móvil que produce descargas eléctricas.“El líder dio la vuelta a la camiseta que llevaba con simbología nazi y se escondió”. B. es el joven de la fotografía que ilustra este reportaje. El mismo que se esconde bajo la capucha de la sudadera negra. La imagen se ha tomado este mes en la primera planta de una derruida casa abandonada en la comarca de Pamplona.
La cabeza del águila estampada en el pecho de la sudadera simboliza “el poder y la fuerza”, describe. Las letras SS, en el interior del águila, recuerdan la organización militar, política, policial,
penitenciaria y de seguridad de la Alemania nazi. La cruz representa la antigua Cruz de Hierro con la que el ejército nazi condecoraba. En la mano derecha sostiene una pistola de balines.Se cubre las piernas con una enorme imagen de Hitler. El estandarte es casi de tamaño real.
La pistola es una copia de una policial. Una Beretta Elite 2 calibre 4,5mmde balines y de algo más
de medio kilo de peso, 215mm de longitud, cañón de acero de 119 mm y capacidad para 19 unidades.
“Las usamos para asustar”, apunta. El teléfono móvil, que sujeta en la mano izquierda, produce
descargas eléctricas “El shock que provoca te paraliza durante 30 segundos “.
Algo nervioso, pero seguro de lo que hace, B. se sienta cabizbajo en la única silla de mimbre que ‘decora’ la casa. No quiere entrar en muchos detalles. Por seguridad. Sólo quiere poner “rostro” al grupo. Si le identificasen, no sabría qué le podría ocurrir. Es muy joven pero no tiene miedo. “No, no lo tengo no”, subraya.
“En Pamplona no actuamos mucho -manifiesta-, está todo más controlado. Es difícil. Sí salimos, sin embargo, por la Ribera y por el resto de España”.No albergan un lugar fijo de reunión, “en la habitación de uno o de otro”,apunta, “por Pamplona suelendejarse ver por el barrio de San Juan. “También solemos reunirnos en Belchite (Aragón)”.
Belchite es un municipio de la provincia de Zaragoza situado a 49 km de la capital. Conocido por haber sido escenario de una de las batallas más importantes de la Guerra Civil española.
El grupo, según indica B., siempre obra “en manada”, como lobos, contra gente que normalmente anda sola”. Ellos lo llaman “ir de caza”. Emplean puños de hierro, pistolas de balines, móviles con descargas eléctricas, etc. Un arsenal que consiguen a través de Internet. Sus padres, en algunos de los casos, lo saben y lo comparten en la clandestinidad de sus casas. Allí, en la habitación donde se reúnen, entre partidas de videojuegos de guerra, charlan y planifican las agresiones.Viven instalados en la cultura de la violencia. Los propios neonazis no reivindican sus acciones. No existe una contabilidad oficial del número de agresiones. B. explica que cuando salen de “caza” suelen protegerse entre los menores de edad; los “cachorros” son los primeros en intervenir. “Intentamos que parezca una pelea callejera”, sostiene B. que juega riendo con el móvil. “¿Has visto que descargas produce?”. La policía resta importancia a estas peleas. Las califica sólo de “peleas entre jóvenes”. SOS Racismo afirma que la mayoría de las agresiones no son denunciadas por miedo a la policía.


Entrevista a Esteban Ibarra, presidente del
Movimiento contra la Intolerancia,
de la que también es presidenta de honor Violeta Friedman,
superviviente del campo de concentración
de Auschwiz, lleva advirtiendo
de la presencia de grupos
neonazis en Navarra desde
2009.

¿Cómo puede existir un grupo
neonazi en Navarra?
Si hay alguna comunidad que
Piense que en estos momentos carece
de estos grupos está equivocada.
Otra cosa será la dirección
que tengan y su actividad. La globalización
es real. Se consumen
los mismos mensajes, las mismas
bandas de música neonazis, el
mismo proceso de adoctrinamiento,
hay ciudades que recogen
con estos conciertos y actos agente muy diversa.
Tres generaciones después del
holocausto, ¿qué lleva a un grupo
de jóvenes a ondear banderas con
la esvástica?
Nosotros lo avisamos, pero los
Responsables políticos no nos han
hecho caso. Ellos nos decían que
estos grupos sólo se daban en Madrid,
Barcelona, en las grandes
ciudades. No entendían cómo un
fenómeno de carácter global pudiera
asentarse en cualquier ciudad.
¿Cómo los detectaron?
Habíamos observado pintadas
con simbología nazi en determinadas
ciudades: Vitoria, Bilbao, y
también Pamplona. Por otra parte,
nos llamó la atención la existencia
de un anillo, ellos lo llaman
‘anillo Nacional-Socialista’, que
representaba la coordinación de
carácter neonazi entre células
tanto del País Vasco como de Navarra.
Además, las páginas webs
no se hacen solas. En ellas había
información neonazi relativa a estas
dos comunidades.
La policía dice que no sabe...
Esta respuesta policial me la he
encontrado durante 20 años.
Siempre han llegado después de
los hechos. Utilizan terminologías que banalizan el problema.
Y si no se reconoce el problema es
Cuando ya tenemos el problema.
¿Qué le sugieren estas fotografías
que ilustran el reportaje?
Que Navarra ya tiene el problema.
Habría que ver quién está detrás
de este grupo. El artículo 515.5 del
Código Penal los prohíbe y los
sanciona. Están estimulando el
odio, las armas y los símbolos nazis
en definitiva. ¿Hay que esperar
a que cometan un hecho irreversible?
Utilizan menores de edad.¿Qué le
lleva a un joven a integrarse en
estos grupos?
Es muy sencillo. Identidad fuerte
Y superioridad por el uso de la violencia.
Cuando no tienes la personalidad
formada, con 14y 16 años,
se les maneja con facilidad. Hay
que ver qué adultos están detrás.
Esto es lo grave. Siempre buscan
No tienen miedo. No se sanciona.
No hay una respuesta firme por
parte del Estado de Derecho. Hay
que recordar que el nazismo en
España no está condenado sino
sancionado. Lo teníamos en el Código Penal,
pero se retiró a raíz de
un recurso de Pedro Varela (librero
de Barcelona). Nos encontramos
frente al exhibicionismo y la
obscenidad respecto al holocausto.
Algo terrible. Se niega lo evidente.
Estamos yendo para atrás.
Hay insuficiencia educativa. Por
eso crece el odio. Este es el horizonte que estamos
viendo en toda Europa. En los sitios donde menos
educación y prevención de derechos
humanos hay crecen con
más fuerza. .
¿Qué reivindican?
Ellos aprovechan los aspectos
más nefastos de la globalización
para reivindicar la vuelta a los estados
totalitarios . Se ven en un
momento especialmente vertiginoso.
¿Hay caldo de cultivo?
Nunca se han visto en una situación así
y la crisis lo favorece.
¿Y por qué no se ataja?
La semilla del odio no se ha neutralizado. Ha crecido. No hay una
ciudad que pueda decir que está
vacunada contra este problema.
El mes pasado varios neonazis
propinaron dos palizas en Zaragoza.
Zaragoza tendría que ser observada
milimétricamente. Normalmente,
estos grupos actúan, golpean y vuelven a sus ciudades,
y es difícil de localizarles. Necesitaríamos
una unidad policial más especializada,
carecemos de ella. Y aprovecho para reivindicar la necesidad
de una fiscalía contra delitos
de odio en Navarra como
existe no tras comunidades. Este
problema se está internacionalizando.
Provienen de Francia, Alemania,
no hay fronteras. Las instituciones
van dando pasos, pero
muy despacio.
¿Estamos preparados?
No estamos preparados para
abordar esta nueva ultraderecha.
Es muy peligrosa. Muy violenta.
No se puede esperar a reaccionar
Cuando suceda algo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cicatrices

Hay reportajes en los que uno trabaja con un nudo en la garganta. El miércoles pasado acompañé a María Vallejo, periodista de Diario de Navarra y superviviente de un cáncer de mama, a una pasarela de lencería organizada por Saray. Un evento en el que las modelos fueron siete mujeres que sufren la enfermedad. Algunas tienen pecho y otras no. Nos colamos en su intimidad. En sus lágrimas y sonrisas. Este fue el resultado de aquella tarde. Gracias María.




La otra cara de las Maldivas

El paraíso también tiene dos caras. En Malé, por ejemplo - la capital de las islas Maldivas-, esta segunda cara se deja ver al atardecer, cuando el turquesa se viste de plástico. Una realidad poco conocida.
Empujados por el último suspiro del día, un pelotón de ciclistas se echa a la calle cargados de bolsas rojas de basura. Son los basureros del paraíso. Unos hombres enjutos que pedalean sin tregua, siempre erguidos y con la mirada fija en cada recoveco de hormigón. La ciudad es pequeña. No supera los seis kilómetros cuadrados, pero alberga más de cien mil habitantes y produce toneladas de residuos cada día. Con las bolsas rojas de los desperdicios colgadas del manillar, o de cualquier otro saliente de la bicicleta, los hombres enjutos serpentean por la urbe. Una vez obtenida suficiente basura, se dirigen al puerto, al final del malecón. Buscan la dársena correspondiente, normalmente un punto recóndito y ajeno a cualquier mirada curiosa y extranjera, y depositan su carga.En el puerto …

Fernando Múgica, el último de Saigón