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29M: ¿Por qué no nos protegen?

Hoy, hace dos semanas, a esta misma hora -son las once y media de la mañana-, Pamplona se convertía en símbolo de violencia e impunidad por culpa de una minoría. Han pasado dos semanas de la Huelga General del 29 de marzo. Y lo que pudo ser una jornada de derechos para todos, se transformó, sin embargo, en el derecho para unos pocos.Violencia y agresividad desmedida, amenazas de muerte, insultos y agresiones físicas pasearon de la mano por el centro de una ciudad que se jacta de ser una de las urbes más seguras.
 "¿Por qué no se protegió nuestro derecho al trabajo?", preguntaba una de las víctimas en el barrio de San Jorge al periodista, mientras un piquete de radicales le obligaba a cerrar su negocio familiar.
Ahí queda el reguero de incidentes y destrozos. Un atentado contra la dignidad. Un acto premeditado y orquestado por una minoría sindical en connivencia con las fuerzas de seguridad del estado, que no actuaron para garantizar este derecho universal.
El resultado: 300 establecimientos de la ciudad dañados con un valor aproximado de 108.000 euros, y cientos de personas forzadas, contra su voluntad, a cerrar.
¿Por qué no se protegió a los pequeños comercios del Casco Viejo de Pamplona y Comarca? La respuesta policial fue inexistente, mejor dicho, tardía. Los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), de la Policía foral mejor no hablar, protegieron a las grandes superficies comerciales, dejando a su suerte al resto. Así lo pudo comprobar el periodista de A 33.000, que acompañó a una columna de agentes y manifestantes durante el recorrido matinal.
¿Por qué los agentes se detuvieron al alcanzar las "puertas" de la parte vieja de la ciudad, a la altura del bar Anaitasuna, muy cerca del Parlamento, y optaron por replegarse?¿Por qué no acompañaron a esta columna de linchadores que serpenteaba a sus anchas hasta la Plaza del Castillo?
Cuando este "reducido grupo de incontrolados", como describió el vicepresidente primero del Gobierno de Navarra, Roberto Jiménez (ese grupo lo conformaban unas sesenta personas, de ellas 15 eran las más agresivas), descubrió que se encontraban sin escolta policial, procedieron violentamente y con más saña aún. ¿Por qué? ¿Había orden de permitirles hacer, generando así una cortina de humo que oscureciese el resultado final de una huelga general que paralizó la industria?. La propia delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba, detalló  la situación en Pamplona de "un poco más complicada" que en el resto de Navarra.
Roberto Jiménez y el resto de parlamentarios de la Cámara navarra, que tildaron estos actos vandálicos de incidentes "aislados", deberían saber -A 33.000 pies le consta que lo saben- que parte de este grupo "reducido de incontrolados" lo formaban menores fichados por la Policía Nacional, los llamados 'Microbotas', que días antes habían sido noticia en los medios de comunicación locales por propinar palizas en la parte vieja de la ciudad. Así lo confirmaron fuentes oficiales de la Policía Municipal de Pamplona y la Policía Foral (la Policía Nacional niega esta información).

Pues bien, al final de la jornada, los mismos manifestantes que amenazaron de muerte, golpearon y destrozaron los comercios y bares del casco viejo de Pamplona, disfrutaron de una tarde de puertas abiertas en las Peñas. ¿Dónde fue el dinero recaudado?

Link del video grabado por A 33.000 pies:
http://www.diariodenavarra.es/multimedia/videos/navarra/pamplona_comarca/pamplona/2012/03/29/protestas_banca_civica.html

Grupo de radicales golpean los cristales de Banca Cívica y amenazan a sus trabajadores. Decenas de agentes policiales les vigilan muy cerca. Sin intervenir.


Agentes de la Unidad de Intervecnión Policial acordona la entrada de la misma oficina bancaria. En ese momento, piquetes cierran bares y negocios del Casco Viejo de Pamplona.


Los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, han advertido que el 1 de mayo, Día del Trabajo, "podría haber un nuevo anuncio" de los sindicatos si el Gobierno no mueve ficha .


Varios manifestantes radicales se enfrentan al camarero de un bar. Por la zona no hay ningún policía que evite la agresión. Resultado, luna rota y amenazas.




                               Comerciantes asustados por la agresividad de algunos manifestantes.



                                                                       Víctimas:
         

                                    Unos 300 comercios dañados... y muchos interrogantes.

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