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Mis vecinas, las cigüeñas

La sequía. El hambre. El comportamiento del ser humano. Estos tres factores están influyendo en el cambio de hábitos de las cigüeñas. Expertos en migración de aves lo vienen advirtiendo desde hace cuatro años. Los vertederos, los arrozales y el cambio climático han alterado su conducta provocando "falsas migraciones". Alrededor del 30% de las cigüeñas que habitan en España no emigran a África durante el invierno. Hace cuarenta años la cigüeña criaba en España y después hacía una migración hacia zonas al sur del Sáhara donde se alimentaba durante el período más hostil, para regresar en estas fechas. Por lo tanto, el refrán "Por San Blas, la cigüeña verás" ha dejado de cumplirse. En España disponen de abundante comida en los basureros y agua en los regadíos durante el período invernal. La idea de hacer un viaje de miles de kilómetros y de cruzar zonas como el estrecho de Gibraltar "que supone un esfuerzo importante" obliga a estas aves a decantarse por una opción más segura y quedarse en el nido. Gracias a su anillado, se sabe que entre 15 y 20 días al año desaparecen de Navarra una buena parte de ellas, y acuden a un vertedero de Madrid en busca de alimento.


                                Vista aérea de Falces desde un nido de cigüeñas.
                                Images copyright Iván Benítez



Un censo de 12 días
Por tierra, mar y aire. Doce días. Diez horas por jornada. Una bicicleta de monte. Una buena óptica. Una lancha neumática.Un equipo de siete titulares y algunos voluntarios. Un trabajo complejo, y mucha experiencia, mucha. De esta manera, el grupo ecologista Gurelur ha afrontado el último censo de cigüeñas en Navarra -el primero se elaboró en 1994. Gurelur ha contabilizado en 2012 unas 889 parejas. La gran mayoría, en la zona ribera.Una vez que en junio haya finalizado la reproducción, se estima que su población se haya duplicado.Aunque el incremento respecto al año pasado es de un 5% (43 parejas más), todavía existen serios problemas que pueden frenar su recuperación como especie (la cigüeña blanca estuvo en peligro de extinción). Las dos causas principales son los tendidos eléctricos y las cuerdas de empacar que las propias cigüeñas llevan a sus nidos para construirlos. Cuerdas que acaban afectando principalmente a los pollos al liarse en sus patas y cuello.
Funes con 106 parejas es la primera localidad cigüeñera. Le siguen Corella con 91, San Adrián y Tudela con 58, Lodosa con 77, Cortes con 56 y Castejón con 51. Estas siete localidades abarcan más de la mitad de la población reproductora en Navarra. ¿Y en el norte de la Comunidad foral?. ¿Por qué no hay? "Las cigüeñas son como las personas", explica Toño Munilla, secretario de Gurelur, "necesitan un sitio donde vivir y otro donde alimentarse. En el norte hay demasiado pasto. En el sur, los cursos de agua, las orillas de lagunas, las acequias, los campos proporcionan y garantizan todo lo que necesitan. "Estas aves llegan a comer millones de ratones al cabo del año", manifiesta Munilla como curiosidad, avisando del cambio sustancial que han detectado."Siguen a los pastores y las máquinas agrícolas para hacerse con lo que levantan y dejan al descubierto".

Sotos de Gil y Ramal Hondo, en Funes y Peralta, son dos de sus enclaves preferidos. Un paraíso para las aves. Aquí, en esta frondosa reserva natural de juncos, espadañas, chopos, álamos, fresnos y sauces, también se 'acunan' los nidos del Milano Negro, el llamado "cazador pobre", una rapaz de pelaje pardo oscuro y rojizo que se alimenta de lo mismo que la cigüeña.Propiedad del río Arga, Ramal Hondo es un lugar casi inaccesible en el que los miembros de Gurelur tuvieron que emplearse a fondo."Antiguamente era más fácil censar las aves", declara Munilla. "Anidaban en las iglesias. En la actualidad y por suerte -recalca-, han vuelto a las zonas naturales. El censo lo hacemos normalmente antes de la salida de la hoja", indica. "En Tudela tuvimos que recorrer en bicicleta de montaña los dos tendidos eléctricos en busca de los nidos".

Cuando uno se adentra en Ramal Hondo, en un día de fuerte Cierzo, observa los árboles inclinarse por el viento y sorprende la firmeza de los nidos, que resisten en sus copas. ¿Cómo lo consiguen? "Las heces", responde Munilla, "sus excrementos actúan como pegamento".Sus nidos son auténticos fortines difíciles de derribar. Ramas, fiemo, hierba seca, plásticos, etc, "hemos visto que han utilizado para apelmazar hasta fregonas. Les sirve cualquier residuo. Es tal su ansia por construir que en 15 días te pueden levantar uno de 200 kilos", sostiene. Los nidos pueden pesar entre 500 y 600 kilos. Munilla recuerda un nido de más de dos metros de ancho por dos de alto que tuvieron que quitar en Azagra. 


Volar a más de 6.000 metros
El vuelo de las cigüeñas comienza en la primera quincena de febrero y llega hasta finales de verano. Durante sus recorridos vuelan muy alto. En Siberia, por ejemplo, cuando se dirigen a la India en su migración, superan algunas cimas del Himalaya a más de 6.000 metros de altitud. Aunque a menos altura que en el Himalaya, en Navarra también se las puede distinguir en lo más alto. Falces es otro de sus lugares elegidos para criar. En esta localidad hay registradas 35 parejas. Todas, en los cortados.
Desde estas cimas, Falces se exhibe silenciosa a los pies del recorrido del encierro del Pilón. Sólo el crotoreo, el particular cántico que las cigüeñas emiten al golpear sus picos, resquebrajan la quietud. El escenario atrapa. Mientras unas levantan el vuelo al advertir la presencia, otras ejecutan un descenso preciso y acrobático sobre el roquedo de la montaña. Decenas de nidos mullidos por un colchón de paja abrigan unos huevos a punto de abrirse y a unos polluelos de pelaje gris y pico negro que emprenderán el vuelo a mediados de julio. Cada huevo que ponen requiere la renovación del material que forra el nido para obtener un drenaje adecuado. La incubación dura unos 34 días. Las cigüeñas cuidan con gran celo este proceso. Una de las dos siempre se queda sobre los huevos.Una vez que nazcan, las crías permanecerán en el nido unos 55 días. Sus padres los alimentarán a través de una pasta informe de peces y vegetales que regurgitan sobre el nido. En días de sol, los protegerán abriendo las alas para proyectarles sombra. A partir de los 2 meses de vida, cuando el pico y las patas adquieran el color de los adultos, echarán a volar. Muchas de ellas cruzarán el Estrecho y se dirigirán al Sáhara. No volverán al lugar donde nacieron para evitar la consanguinidad.


Origen de una leyenda
Fecundidad. Felicidad. Concepción. En todo el mundo, tanto en los cuentos como en las leyendas la cigüeña es considerada la buena mensajera. Bien anuncia un nacimiento o porta ella misma un bebé recién nacido envuelto en un retal de ropa blanca que sostiene en la punta de su largo pico. Para los romanos, se trataba de una representación de Juno, esposa de Júpiter, la Hera de Zeus en la mitología griega. Es una personificación del ''principio femenino''.

 Su historia se originó en Europa Central. Su protagonista fue una pareja de cigüeñas que todos los años anidaba en el techo de una casa. Los vecinos, acostumbrados a verlas, decían que no emigraban muy lejos, que no volaban al África, como el resto. Esta pareja -decían-, emigraban a Francia, a una región cercana a París. Y ocurrió - cuenta la leyenda- que una joven pareja que vivía en la misma casa donde nidificaban las cigüeñas, dio a luz un bebé coincidiendo la misma noche que había vuelto la pareja de cigüeñas. Cuando algunos niños preguntaron cuándo había nacido, sus padres les contestaron que lo trajo la cigüeña. Y así corrió la versión que "lo trajo la cigüeña", "vino con la cigüeña" o "la cigüeña lo trajo desde París". Sus nidos son auténticas construcciones. Hechas con ramas, fiemo, hierba seca, plásticos, etc. Son muy difíciles de eliminar










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