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Pamplona, siglo XXI

Sinceramente, nunca pensé que retrataría imágenes de posguerra en pleno 2012 y en el centro de una ciudad como Pamplona (Iván Benítez)
 
Han llegado al parque de Antoniutti (Pamplona) antes del amanecer.
Cargados con bolsas de basura y cajas llenas de latas y envases de plástico, guardan escrupulosamente su turno. La máquina de reciclaje, frente a la que hacen cola, 'abre' a las siete de la mañana. La espera es larga. Lo saben. Son usuarios habituales.
Llueve. Los rostros de los primeros en acercarse reflejan cansancio.
Ateridos por la humedad, nerviosos porque el tiempo se les echa encima y hay que volver a casa a preparar la comida (la mayoría tienen hijos pequeños), confiesan que han encontrado en este módulo una "pequeña- gran" ayuda para aliviar su economía familiar.
Acariciar la boca de la máquina, apuntan, y conseguir los 5 euros que administra en forma de puntos para el transporte urbano (a cambio de 100 envases), se convierte en una quimera. "El único objetivo del día", afirman. Por este motivo, se muestran temerosos ante la posibilidad de que la Mancomunidad se la lleve en junio.  
Gloria Segura, de 57 años (cuatro hijos), se ha presentado en Antoniutti a las seis de la mañana. El matrimonio Rodrigo y María, de 54 y 48 años (dos hijos), a las cinco y media; a la misma hora que Marco, de 44 años; Francia Vasquez, de 36 (dos hijos); y Humberto Sixe, de 53 (seis hijos). Yunes, de 21 años, ha llegado a las siete y media. Junto a los usuarios, supervisando el buen funcionamiento del artilugio, se encuentra Carlos Lafuente, operario de FCC, y algo más que un trabajador. Para los presentes, un ángel de la guarda. "Hoy (por ayer), nos ha traído pan y embutido para almorzar. Además, nos deja entrar en la furgoneta cuando hace frío o llueve para protegernos. Le queremos mucho", manifiestan entre risas. Lafuente lleva dos semanas en Antoniutti y se ha familiarizado con todos. "Es una gran familia", dice. Muchos no se conocían y se han hecho grandes amigos aquí. "Se pasan todo el día", señala el operario. Francia Vasquez "jamás" pensó que terminaría frente a una máquina de reciclaje para poder ganar 5 euros, y así aliviar la situación de pobreza en la que se encuentra. Aunque no es usuaria habitual, esta madre de dos hijos cuenta que entre semana, una vez que ha dejado a sus pequeños en la escuela y en la guardería, acude a Antoniutti a hacer cola hasta que es hora de volver a por sus hijos. Muchas veces sin comer. Para esta mujer de 36 años, estudiante de Ingeniería Industrial en San Domingo (le faltan dos asignaturas para terminar la carrera) , la vida le ha propinado un giro impensable. "Un vuelco radical", define.
"He pasado de estar bien, sin ninguna deuda, a quedarme casi en la calle", explica. "Es muy duro". En la actualidad, Francia, en el paro, obtiene su único ingreso a través del subsidio de desempleo. Aún así, lo tiene claro, no se rinde. Aprovecha el tiempo. Se trae el ordenador portátil y envía el currículum desde la misma cola. " No tiro la toalla. Si Dios y la crisis me lo permiten, ingresaré en la UNED para seguir con Ingeniería".
Las historias se pisan los talones. Tras ella, con capucha gris, reposa el relato de Yunes, un chico de 21 años, que "escapó" de Marruecos en los bajos de un camión. "Tenía 12 años. Estamos acostumbrados. Nos hemos criado en Tánger, cerca del puerto, y siempre hemos visto salir así a la gente", dice. "¿Miedo?".Se encoge de hombros. Levanta la mirada y la clava en la boca de la máquina. Se queda en silencio.











La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona retirará definitivamente el próximo 8 de mayo la máquina de separación automatizada de envases.


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