Ir al contenido principal

El diluvio y el espárrago


Por favor. Otra vez no. Que no se aplace de nuevo". Las palabras de Charoy Mª Eugenia, trabajadoras de la empresa Serval Catering, encargada de preparar los 3.000 espárragos que se repartieron ayer en la Plaza del Castillo de Pamplona durante la celebración del Día del Espárrago de Navarra, sonaban impotentes bajo la carpa instalada para la ocasión. "Llevamos más de un mes atrasando la edición. No había un fin de semana libre. Y ahora mira qué nubes. ¿Crees que lloverá", preguntaban asustadizas. Conocían perfectamente la respuesta. Y tras la pregunta, el cielo se tiñó de negro. No era un negro habitual. Parecía recién sacado de un documental de naturaleza extrema. Daba la sensación de que en cualquier momento emergería un tornado. Los visitantes que ayer se acercaron a la Plaza del Castillo y se pasearon por los puestos de información para el público sobre Agroturana, Agrorutas y Casa Gurbindo, que acompañaron a esta iniciativa de Fundagro-UAGN, lo pudieron comprobar. Sucedió a eso de las doce del mediodía. La tromba, que terminó en 30 minutos, descargó 22 l/m2. en el centro de Pamplona (cuando se prevé 15 l/m2 en una hora se activa la alerta amarilla). Todo empezó con un manto de "fuego" negro, al que le siguió una corriente fría de viento y un goteo grueso y preciso. Luis Marco, compañero de Charo y Mª Eugenia, se temía lo peor. "Si no lo celebramos hoy se acabó. No hay otro fin de semana disponible", decía resignado. Javier Bermejo, propietario de frutas Bermejo, no lo sabía, pero su trabajo estaba a punto de perderse. Bermejo fue el encargado de recoger el jueves en Añorbe los 3.000 espárragos que, al día siguiente (viernes) pelaron Merche Ripol, Juana Sánchez y Elena Urbeltzdurante todo un día. Bermejo puso especial empeño -dice- en obtener un espárrago perfecto. "Es tardío pero con mucho sabor", precisaba. A la vez que aclaraba que un espárrago no es mejor o peor por sus medidas. "Lo único importante es la forma de pelarlo", señalaba. Explicación que compartía Luis Osés, propietario de Conservas Osés. "El corte se debe realizar siempre -subraya- con un pelador. No vale el cuchillo". Sus palabras se solapaban con los truenos y el inicio de una inmensa tromba. La Plaza del Castillo se quedaba vacía. En ese mismo instante, en el que el cuerpo de la tormenta adquiría su forma más hercúlea, arrancaba la rueda de prensa del secretario general de Fundagro-UAGN (Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra), David Lezáun, y de Carlos Almagro, presidente del Banco de Alimentos. En esta quinta edición, de manera novedosa, se recogió un aporte voluntario de los asistentes para recaudar fondos para la ONG. Ante esa iniciativa, Almagro mostró su enorme agradecimiento. Entre trueno y trueno, con la mirada en lo alto en busca de una ventana, Lezáun resaltó la función embajadora del espárrago y su riqueza generadora de puestos de trabajo. Asimismo, detalló que en la Comunidad foral se cuenta con unas 1.000 hectáreas dedicadas a este producto, del que se producen anualmente unos tres millones de kilos.Y tras la tormenta llegó la calma. Se abrió la ventana ansiada por todos. Y con ella, la degustación de las mil raciones. A los presentes se les iluminó el rostro. No tardaron en formarse las primeras colas. Hubo menos gente que el año anterior, de hecho, en una hora sólo se repartieron 400 raciones, pero todos los comensales coincidieron: el espárrago era perfecto. Entre los invitados destacó la presencia de algunos niños acompañados por sus padres. Iker Martins, de 3 años, era la primera vez que los probaba. "Son como palos", decía tímido. A Irene Bernabeu le costó comerlos. "Es que le gustan con ajo", le disculpaba su padre. Adrián Jiménez, de 6 años, los devoró junto a su padre. "Sabe a rico", apostillaba intentando describir su sabor. Cuatro turistas de Texas se hacían fotos mientras los saboreaban. José Mari Fernández, de Cintruénigo, les enseñaba desde el otro lado cómo comerlos: "¡Con las manos y la cabeza hacia atrás!", profería. La lluvia regresaba al exterior de la carpa definitivamente. A las dos de la tarde finalizó el reparto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fratelli, un oasis en el infierno de la guerra

"Por favor, explique a los niños de su ciudad que somos niños como ellos. Solo queremos volver a nuestro país y vivir con nuestra familia, como una familia normal, tal y como éramos antes de la guerra. Queremos vivir como seres humanos”. Ghofran Majed Al-Sahou tiene 16 años y procede de una ciudad del noroeste de Siria llamada Idlib. Había cumplido 8 años cuando escapó de la guerra. “Mis padres se temían lo peor y por eso hicieron las maletas”, recuerda. “Antes del conflicto vivíamos con nuestros abuelos. Ellos se quedaron...”.
La guerra de Siria se encamina hacia su octavo año y durante este tiempo, según los datos publicados en abril por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al menos 2,8 millones de menores no han sido escolarizados. La organización avisaba en un comunicado que va a ser “extremadamente difícil que se pongan al día cuando puedan regresar a las aulas”. En Líbano el 30% de la población es refugiada siria. Más de 500.000 niños y niñas en edad escol…

El primer encierro de toros de Helena

A sus 4 años, Helena está a punto de vivir su primera experiencia en un encierro de toros. Ha dormido vestida de blanco y rojo. Son las cinco y media de la mañana. Madre e hija se dirigen a un balcón de la calle Estafeta. A veces en brazos y otras caminando, siempre pendiente de cada detalle. Al salir del parking la niña lanza una batería de interrogantes: ¿Los toritos salen de noche?, ¿por qué hay tanta basura?, ¿por qué duermen en el suelo?... En el cielo se distinguen relámpagos amenazantes. Los servicios de limpieza trabajan a destajo escoltados por la policía. Helena lo observa todo. El cielo, la tierra...
Una vez en el balcón de una cuarta planta, se aferra a los barrotes. Le ofrecen unos churros.  No quiere soltarse. Se queda en silencio. Solo mira. "Esta alucinada", sonríe su madre.
Las reses de José Escolar llegan a sus pies. Ella inclina la cabeza. Sus ojos se iluminan como dos focos. Llueve. "Me han dado un poco de miedo los toritos", susurra al final. A s…

Apátridas, los invisibles

En pleno siglo XXI todavía existen seres humanos "invisibles" a los ojos del resto del mundo. Personas sin derecho a una identidad, que viven en el limbo legal. Sin nacionalidad. Son los grandes olvidados de la sociedad. Los apátridas.Decía el físico nacido en Alemania, Albert Einstein, que el nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad". Einstein fue apátrida cinco años de su vida tras renunciar a la ciudadanía alemana.

Images copyright Iván Benítez 



El legendario violonchelista, director de orquesta y activista político, Mstilav Rostropovich, también sintió en 1978 el desprecio y la humillación de ser privado de la nacionalidad por "actos sistemáticos contra el prestigio de la URSS". "No tiene usted ni idea de lo humillante que es ser un ciudadano despreciado, nos echaron del país", manifestaba entonces el músico.
El escritor austriaco Stefan Zweig tuvo que huir de los nazis en 1938 por ser judío. Desde la condición de apá…