Ir al contenido principal

Hace frío, mucho frío




Un televisor en el suelo. Un espejo circular. Una cama. Una mesita negra. Varias mantas. Una estantería desnuda que apenas se mantiene en pie. Un arcón. Una fotografía. Tres niños. Sus hijos. Una lámpara. Cinco bombillas. Tres de ellas apagadas. Paredes. Techos desconchados. Ennegrecidos por la humedad. Hay mucha humedad. También hace frío. Mucho frío... Bienvenidos a la habitación de la casa de Bernarda Parra Íñiguez, de 48 años, la última víctima de los desahucios en Navarra. Después de 15 años residiendo en Pamplona, esta mujer, viuda y madre de tres hijos (uno de ellos fallecido), será desalojada de su casa el próximo 12 de diciembre a las nueve de la mañana. En esta ocasión, la entidad del desalojo será Ibercaja.
¿Cómo está el resto de la casa? Igual. Como la estantería vacía de la habitación.

Comentarios

  1. Hola preciosa!!! acabo de terminar por tu blog por medio de otros!! asi que he de decir que estoy encantada de conocerte!! tienes un blog adorable! enhorabuena! De paso te invito por el mio a ver si te gusta, y si a ti también te parece bueno, puedes seguirme, de esa forma no perderemos el contacto! un besito enorme!! y encantada de nuevo!
    C.O.C.O.

    ResponderEliminar
  2. Qué horror! y lo peor de esto es que la situación va a más...

    un besito de tu nueva seguidora

    Nuevo DIY: Aztec mobile case
    MummyandAnnie

    ResponderEliminar
  3. la cosa está que arde y no nos damos cuenta...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fratelli, un oasis en el infierno de la guerra

"Por favor, explique a los niños de su ciudad que somos niños como ellos. Solo queremos volver a nuestro país y vivir con nuestra familia, como una familia normal, tal y como éramos antes de la guerra. Queremos vivir como seres humanos”. Ghofran Majed Al-Sahou tiene 16 años y procede de una ciudad del noroeste de Siria llamada Idlib. Había cumplido 8 años cuando escapó de la guerra. “Mis padres se temían lo peor y por eso hicieron las maletas”, recuerda. “Antes del conflicto vivíamos con nuestros abuelos. Ellos se quedaron...”.
La guerra de Siria se encamina hacia su octavo año y durante este tiempo, según los datos publicados en abril por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al menos 2,8 millones de menores no han sido escolarizados. La organización avisaba en un comunicado que va a ser “extremadamente difícil que se pongan al día cuando puedan regresar a las aulas”. En Líbano el 30% de la población es refugiada siria. Más de 500.000 niños y niñas en edad escol…

El primer encierro de toros de Helena

A sus 4 años, Helena está a punto de vivir su primera experiencia en un encierro de toros. Ha dormido vestida de blanco y rojo. Son las cinco y media de la mañana. Madre e hija se dirigen a un balcón de la calle Estafeta. A veces en brazos y otras caminando, siempre pendiente de cada detalle. Al salir del parking la niña lanza una batería de interrogantes: ¿Los toritos salen de noche?, ¿por qué hay tanta basura?, ¿por qué duermen en el suelo?... En el cielo se distinguen relámpagos amenazantes. Los servicios de limpieza trabajan a destajo escoltados por la policía. Helena lo observa todo. El cielo, la tierra...
Una vez en el balcón de una cuarta planta, se aferra a los barrotes. Le ofrecen unos churros.  No quiere soltarse. Se queda en silencio. Solo mira. "Esta alucinada", sonríe su madre.
Las reses de José Escolar llegan a sus pies. Ella inclina la cabeza. Sus ojos se iluminan como dos focos. Llueve. "Me han dado un poco de miedo los toritos", susurra al final. A s…

Diario de un Mago de Oriente

(Manuscrito del Rey Melchor) 

“Quedan pocas horas para llegar. Descansamos esta noche en un castillo abandonado de Navarra en el que nos refugiamos antes de llegar a vuestras casas. Hemos cenado una sopa de ajo que hace Gaspar y unas chuletillas de cordero asadas en sarmiento, de las que me he encargado yo. Baltasar ha preparado un postre de flan con miel. Luego hemos tomado un té de hierba buena. Las dromedarias, alojadas entre los muros, toman hojas, ramas, hierbas y agua.

Hemos cenado juntos, a pocas horas de volver a veros y de que nuestros ayudantes de allí nos vistan con los trajes que nos guardan año tras año. Hemos recordado el largo viaje y momentos como en el que Baltasar casi se cae de la dromedaria por hacer cosas raras, como siempre, y se ha enfadado porque nos hemos reído de él. Pero, sobre todo, cenando nos hemos mirado con la emoción de que mañana estaremos con vosotros, con todos, en las calles, en las casas, en vuestros sueños… y mantendremos el secreto que cada noche …