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Kizomba, el 'tango africano'



Al verles bailar, por primera vez, tan juntos, irremediablemente surge una pregunta: ¿Aquí, en Pamplona?... Pero los interrogantes se suceden, como una alarma anti- incendio, y salpican la puerta de cristal de la academia de baile de Eneko Colmenero en Ezkaba.

Dentro, la sala está a rebosar. Unos 40 alumnos, hombres y mujeres de todas las edades, la mayoría principiantes, siguen los pasos de su profesor, un licenciado en Magisterio en la especialidad de Educación Física, de 32 años, que no para de sonreír. De fondo se escucha en portugués a Diamond-kaysha. Todos bailan con todos. Sienes juntas. Piernas entrelazadas. Movimientos laterales. "El baile, más que sensualidad, es de sensaciones", explica Eneko. El hombre es el que lleva a la mujer. Como el viento a la ola. Ellas cierran los ojos. Ellos caminan. Tres pasos adelante. Tres atrás.
A las siete de la tarde, una hora después, Eneko da por terminada la clase e informa del congreso Feeling Kizomba Festival que este mismo fin de semana se celebra en Madrid con la participación de 50 navarros.

Aunque la gente tiende a confundirlos, zumba y kizomba no son lo mismo. La kizomba combina elementos latinos con ritmos africanos. El término es la traducción al kimbundu (idioma angoleño) de la palabra zouk, en el idioma criollo de las Antillas Francesas. Zouk y Kizomba significan "fiesta". Su origen viene de los esclavos africanos que fueron llevados de la antigua Dahomey (hoy Benin), a Martinica y Guadalupe (las Antillas Francesas). Eran estos negros africanos quienes danzaban un ritmo llamado tibwa o dyouba marcado por la percusión de unos tambores. El zouk se instala en las Antillas, pero se extiende además por Brasil, y se mezcla con otros sonidos dando nombre a la lambada, un baile sensual y provocativo. La kizomba entra principalmente en Europa por Portugal. Aquí reside una gran comunidad caboverdiana y angoleña

Pamplona, referente La culpa de que este tango africano haya calado en Navarra desde hace cuatro años, se debe al espíritu de cuatro jóvenes, todos profesores de salsa y latinos, que se aventuraron hace seis años a aprenderlo en Portugal. Por entonces el sitio más cercano donde se enseñaba. Hoy, gracias a estos jóvenes, alrededor de dos mil personas lo bailan y practican cada semana en Pamplona.

Los cuatro viajaron a Lisboa y durante una semana se sometieron a jornadas maratonianas de aprendizaje. "Por el día aprendíamos en la academia y por la noche lo practicábamos en los bares...", recuerda Eneko, uno de estos cuatro exploradores. En el grupo también se encontraban Cristina Martínez, de 31 años, y Leyre Zabaleta Osés, de 26, pareja de baile de Eneko y profesora de latinos. Ambas aseguran que el éxito de este baile radica en la facilidad de su aprendizaje. "Es muy fácil aprender los primeros pasos", indica Leyre. "No es tan vistoso como la salsa, pero es muy sensual, un baile de sensaciones", describe. Además, " la música engancha".

Eneko, Cristina y Leyre han conseguido que Pamplona sea una referencia nacional e internacional. De hecho, si alguien busca información en Internet, dónde poder escucharla o bailarla, la enciclopedia digital Wikipedia remite a tres ciudades españolas: Barcelona, Madrid... y Pamplona.

Para Marta Lasala Fernández, de 35 años, alumna de Eneko, este tango africano -coincide con Leyre-, condensa un cúmulo de sensaciones. Aunque, reconoce, sintió vértigo al probar. Lo vio bailar por primera vez en el bar Qtomo. Aquí, en este local del centro de Pamplona, se reúnen todos los viernes a la noche y los domingos a la tarde para practicar. Entonces, Marta sintió un cierto rechazo por el roce. "Pero al animarme me enganchó", exclama sonriente. "Fue un flechazo. Como la primavera del invierno. Empecé a bailarlo y florecí...", esboza. "Todos necesitamos calidez humana. Y esto es lo que se siente. Yo vengo de la salsa, algo completamente distinto, más movido y enérgico... Al final, me atrapó porque no se baila con el cuerpo, sino con el corazón. Hay que escuchar su música y dejarse llevar. Al terminar, abres los ojos, te despides de la pareja y se pierde la magia".

A Cristina Labarga Etulain le pasó algo parecido que a sus compañeras. "Pensaba que había demasiado roce. Muy cerca para mí", expresa riendo. "Estaba tan nerviosa. Eso de abrazarme al primero que venía... Pero luego te das cuenta de que no, de que se baila sintiendo, con los ojos cerrados. Dejándote llevar. Probé un fin de semana...y ya llevo dos meses", vuelve a reír. A Tania Mari Pardo, de 26 años, le atrajo la conexión."Hay tanta unión que parece que uno baila solo", apostilla.

La kizomba navarra puede presumir de tener un Presi. Así es como han bautizado a Javier Arcaya Sánchez, de 48 años, por coordinar a través de un grupo de Facebook a todas las personas que lo practican en esta comunidad. Para el Presi, la kizomba es, sencillamente, "un abrazo con mucho sentimiento...".

















Comentarios

  1. Intimo,sensual,silencioso..eltango transporta a los danzantes al m undo interior guiados por la musica y su propia respiración.Un saludo.Helen.Te invito a visitarme.
    http://lafragu.blogspot.com/

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