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Malnutrición infantil, una realidad en Navarra

 




























El sonido de la sirena anuncia la hora del recreo en el colegio Nicasio Landa en el humilde barrio pamplonés de Echavacoiz. Son las diez y media de la mañana. Los alumnos bajan las escaleras en estampida. El ansia por dar buena cuenta del almuerzo les espolea. El brillo del papel aluminio en sus manos se prolonga cual apéndice. Nati Díaz Aznárez, directora del centro, les acompaña en el "descenso". "A veces da envidia verles con esos bocadillos... ¿has visto?", ríe, deteniéndose frente a la media barra de pan con tortilla de patata de uno de los chavales. "Salen de casa sin apenas desayunar y a la hora del recreo están muertos de hambre". No volverán a probar bocado hasta la hora de la comida. Por suerte, casi todos lo hacen en el comedor del colegio, muchos gracias a las becas.
En un testimonio unánime y categórico, pediatras, directores de colegios y técnicos de Cruz Roja Navarra manifiestan su preocupación por el aumento de niños con malnutrición  "por exceso" (distinta a la desnutrición) en la Comunidad foral. "Cada vez hay más niños que sólo comen una vez al día de manera equilibrada gracias a la beca comedor", atestiguan. Sirva como ejemplo el dato de otro colegio de la comarca de Pamplona: de los 250 alumnos de infantil y primaria que comen allí, el 65% lo puede hacer gracias a la beca comedor.
Aunque estos profesionales también corroboran que no han detectado ningún caso de desnutrición, sí que insisten en su preocupación por la situación. "La malnutrición por exceso es un riesgo en un futuro y tan peligrosa como la desnutrición", admiten.

Los datos de 2013 recogidos en el trabajo de la pediatra Manuela Sánchez-Echenique, en coordinación con el departamento de Salud, reflejan esta realidad en Navarra. Aunque a simple vista este informe desconcierta (se cifra en un 19,9% los menores de 15 años que padecen sobrepeso en la Comunidad foral), para la profesional estos datos son esperanzadores. Y se explica: "La tendencia al sobrepeso entre los menores de 5 años comienza a ajustarse al peso y a la talla media".
Pero al mismo tiempo existe otra realidad sobre la nutrición de los niños, totalmente opuesta e igualmente preocupante. La pone sobre la mesa Cruz Roja Navarra a través de la directora de Intervención Social, Conchi Igea: revela que en el marco del programa contra la pobreza, emprendido el año pasado por primera vez en la historia a nivel nacional, han distribuido 15.549 kits de alimentos, higiene y material escolar. "Se ha interviniendo directamente en más de cinco mil personas distintas. 2.448 kits fueron alimentos asignados para bebés de 0-18 meses", detalla.
Asimismo, la pediatra del centro de salud de Echavacoiz, Asunta Arazuri Irigaray, con 25 años de experiencia, asegura que al menos una cuarta parte de los 600 menores de 15 años atendidos en su consulta acuden con problemas de salud fruto de la malnutrición. "Están malnutridos pero no desnutridos", recalca. Y aclara las causas: "Bien por la crisis o por un mal hábito en las familias, pero no se come bien. Se compran los productos más baratos. Muchas familias no puedan comprar carne, pescado y fruta para alimentar a sus hijos...". La malnutrición infantil se da en familias castigadas por el paro y con graves problemas económicos que les impiden ofrecer una dieta equilibrada. El último informe de la pobreza a nivel estatal señala que el 17% de los niños que vive bajo el umbral de la pobreza sufre obesidad infantil, el doble que los menores sin dificultades económicas.
Los barrios de Echavacoiz y de la Rochapea -destaca el estudio de Sánchez Echenique-, constituyen los distritos más afectados por malnutrición infantil en Pamplona. En el resto de la geografía foral, el color rojo de la obesidad se traslada principalmente a las localidades de montaña del norte de Navarra.

Esta realidad obliga a tomar medidas urgentes. Así lo reconoció el miércoles pasado, a las once de la mañana, el propio presidente del Banco de Alimentos, Carlos Almagro, quien exteriorizó su desasosiego tras ofrecer la rueda de prensa del balance del año pasado. Almagro informaba de que un total de 40.000 personas se han beneficiado de los productos recogidos por el banco. Y prevenían del peligro que corren los más pequeños en un futuro "¿Qué va a pasar dentro de 15 años con estos niños que están mal alimentados?...", preguntaba el vicepresidente de la fundación Gregorio Yoldi Lizarraga.
De vuelta al patio del colegio Nicasio Landa de Echavacoiz, los alumnos corren de un lado a otro del patio. El chico de la 'flauta', impaciente por jugar, deja el pan en el suelo y apura su interior. La directora del centro sigue vigilante. "Si sus padres no pueden pagar el comedor, por las circunstancias que todos conocemos, se les ayuda. Somos conscientes de las necesidades...", expone seria. Al otro lado del muro que separa el centro de la calle, Mari Carmen se desgañita en busca de su hija Laura de 7 años, a la que no ve jugar en el patio. "Quiero darle el almuerzo y no la veo", expresa nerviosa. Su hija no tarda en aparecer. Laura introduce la mano entre la verja y engancha el bocata de salchichas. "Es mucho tiempo hasta las dos de la tarde sin comer", esgrime con alivio su madre. "Se levanta tarde y apenas desayuna...". A pesar de que Echavacoiz es uno de los barrios más humildes de Pamplona, la directora asegura no haber detectado ningún caso de desnutrición. "Quizá sí que hay alguno que no trae el almuerzo, pero puede ser por necesidad o porque no quieren traer", comenta. "Lo que sí me preocupa -apostilla- es que los alumnos no se levantan temprano para poder desayunar en condiciones.


La sala de espera de dos centros de salud
Sentada en la sala de espera del barrio de Echavacoiz, Chekinah, de 7 años, y su madre Emile esperan a ser atendidas por la pediatra Asunta Arazuri Irigaray. Chekinah lleva varios días débil por los resfriados de la temporada invernal que ya termina. La pequeña cuenta que su comida preferida son los cereales, la fruta y el pescado, y que al colegio donde estudia, en Ermitagaña, suele llevar para almorzar bocadillo de mantequilla con jamón. Pero ahora es consciente de las circunstancias, responde con madurez. Su madre y su padre están en paro y sólo cobran el subsidio de 426 euros. "Hemos recortado en el desayuno y en la cena", indica Emile, su madre, con timidez. Chekinah además tiene un hermano de 8 años. Los dos comen en el colegio. Lo que les "salva" una comida fuerte al día. "Todo sube. Compramos lo necesario. Hemos limitado los cereales, la fruta y el pescado", indica.
Dentro de la consulta, la pediatra explora a Olivia, de año y dos meses de edad, en una revisión rutinaria. "¿Come de todo?", pregunta Asunta a los padres de Olivia. "Prefiero que coma poco de mucho", les orienta. "¿Cacas? ¿Dormir? Hay que empezar a limpiar los dientes...". Los padres, Gabriel, de 35 años, y Marta, de 36, toman nota. En su caso, los dos trabajan. Lo que más le preocupa a Arazuri, sin embargo, es el frío con el que los niños acuden al centro. "Vienen helados. Y al frío normalmente le acompaña siempre una mala alimentación", refiere. "Y si sumas al frío una mala alimentación, el resultado es igual a niños enfermos".
La Asociación Española de Pediatras informaba hace unos meses en distintos medios de que, "sin duda", han detectado malnutrición  infantil, pero rechazan que exista desnutrición. "La desnutrición es un déficit de nutrientes, sea por falta de ingesta o de absorción, mientras que la malnutrición  es una alimentación desequilibrada", razonaban.
En mayo de 2013, la coordinadora de Unicef en Navarra, Maider Gabilondo, resaltaba respecto a la pobreza infantil que las medidas de austeridad y de contracción del gasto público han impactado de manera "evidente" en los niños, a los que se debe proteger. "Lo que no se invierta ahora en la salud o educación de los niños va a tener consecuencias irreversibles a futuro", apercibía. "Por lo que es urgente invertir en el bienestar de los menores. Los niños son niños ahora, mañana van a ser adultos", manifestaba Gabilondo, instando a intervenir cuanto antes.



El 29 de enero, Save the Children denunciaba que 2.826.54 niños y niñas viven hoy en España en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que supone un serio obstáculo para disfrutar de los derechos que tienen reconocidos en la Convención sobre los derechos del niño de Naciones Unidas. "A pesar del compromiso expresado por parte de los poderes públicos con la lucha contra la pobreza infantil, las iniciativas aprobadas hasta el momento son insuficientes", declaraban. "Por eso, exigimos al Estado que cumpla con su obligación de adoptar todas las medidas necesarias para que se garanticen los derechos de la infancia y se proteja así a los niños frente a la pobreza y la exclusión social. La escasez de inversión pública en políticas de protección a la infancia tiene un efecto demoledor sobre los niños. Seguimos estando a la cola de la UE en inversión en infancia", resaltaba Alberto Soteres, Director General de Save the Children en España. El porcentaje del PIB destinado a políticas de protección social está por debajo de la media de los países de la Unión Europea. "No debemos olvidar que los derechos humanos son líneas rojas que ninguna política debe traspasar", terminaba diciendo.

En el centro de salud del barrio de la Rochapea, otro de los focos del sobrepeso en Pamplona, la pediatra Maite Sota opina al respecto. "En este barrio hay dos extremos, una clase media que ocupa la zona nueva y luego tienes la zona más vieja ocupada por una población de clase baja. Es muy variopinto...", describe. Su cupo de niños diario es de unos 25. "De este total, un 30% los hay que no se puede permitir ir de vacaciones y también los que no pueden mantener una alimentación adecuada", refleja , subrayando que la causa principal de la malnutrición es la económica. Sota ratifica que sí han detectado este problema entre los menores. "Sobre todo por exceso", asevera. "Aparentemente están bien nutridos, pero tienen carencias. Y a la larga estas carencias conllevan consecuencias negativas. También la hay por defecto, los que no ingieren calorías, pero yo no los he detectado". Una malnutrición por exceso, esboza la pediatra, afecta directamente al aparato locomotor, digestivo, endocrino, metabólico, cardiocirculatorio, psicosocial... "Unos se pueden manifestar en la infancia y otros en la edad adulta. Los niños obesos se pueden convertir en adultos obesos". Sota termina lanzando una señal de alarma. "Es terrible. Alarmante. Pero hace tiempo que había que haber tomado medidas... No hace falta ser médico para saberlo. Es obvio. Si no hay dinero, no puedes comprar productos de calidad. El tema es tremendo y se está recrudeciendo por la crisis". Y pone sobre aviso: "A la larga es más peligrosa que la desnutrición. Es la primera causa de muerte en la sociedad occidental".

Desayunos en el colegio
Las familias no cuentan los problemas. Aguantan hasta un límite. Pero llega un día en el que empiezan a soltarse. Normalmente son los profesores de los colegios los primeros en saberlo. Es lo que sucedió en junio del año pasado en un centro público de la comarca de Pamplona que prefiere mantenerse en el anonimato. Los tutores captaron la intranquilidad de las familias que reconocían no poder alimentar adecuadamente a sus hijos. Y se lo comunicaron inmediatamente a la Dirección.
Inmediatamente pensaron junto a otros dos colegios de la comarca la manera de suplir estas "deficiencias nutricionales" que presentaban sus alumnos. Y ayudados por las peñas de San Fermín, pusieron en macha Proyecto de Desayunos. Un programa con el que poder asegurar un desayuno o almuerzo consistente y dirigido a todas las familias con necesidades económicas interesadas. El desayuno/almuerzo consta de una ración de fruta (zumo), una ración de leche y una ración de galletas que podrá variar según las necesidades.
"A raíz de mantener esta conversación con las tutoras a final de año, me planteé la posibilidad de comprar leche para dar en la escuela. Llamé a una fábrica para ver si nos daban leche gratis, alguna partida, pero no daban nada gratis, normal... La idea surgió al plantear a las peñas la posibilidad de recolectar alimentos para luego hacer un trueque con el Banco de Alimentos. Así obtener leche, galletas y zumos", explica la directora del centro. Los tres colegios que participan de este proyecto reciben la comida cada quince días.
Desde Dirección reconocen que la malnutrición es un tema delicado, difícil de abordar, ya que los padres lo ocultan. "Un padre no va a decir que va mal de dinero y que su hijo no come bien en casa. No es para tratarlo en la escuela, claro, pero cuando vienen los chavales sin almorzar o sin desayunar un día tras otro, y les notas que se duermen o están más cansados...".
-¿Hay casos en este colegio?
-Sí, y nosotros no tenemos que saber por qué. Lo que te dicen los padres es que no tienen costumbre o que no les llega el dinero, que antes de comprar algo para almorzar prefieren tener para cenar.
De los más de 600 alumnos de este colegio, 250 pertenecientes a infantil y primaria comen en el comedor: 160 gracias a la beca. "La mayoría están con beca, y sí que nos consta que es la única comida que hacen. Se alimentan de mucha patata, legumbre y arroz. No comen frutas, yogures, verduras. Y son niños que están creciendo...", continua, revelando que a día de hoy está parada la campaña de la fruta del Gobierno de Navarra con la que se motiva a los más pequeños a comer fruta. "Esta partida es genial porque te dan todos los días una pieza. Y es fundamental. Sólo pedimos que no la quiten, que esta campaña es muy importante", solicita.



Kits de emergencia
La sala de conferencias de la sede de la Cruz Roja en Pamplona también se llama Nicasio Landa, como el colegio de Echavacoiz. Nicasio Landa fue un médico español del siglo XIX que llevó a cabo una actuación destacada contra las pandemias de cólera en España, además de uno de los fundadores de Cruz Roja Internacional.
Cuando uno entra a esta sala, se topa en su interior con una montaña de kits de emergencia que habitualmente se envían para auxiliar en una catástrofe humanitaria. Dentro del local, varios voluntarios organizan las cajas que están a punto de ser distribuidas por la Ribera. "Yo he vivido una guerra y esto se asemeja a una imagen de posguerra", ilustra con vehemencia Luis, uno de estos voluntarios. Los otros tres, todos jubilados, asienten sus palabras. "Es peor que la posguerra...", dice Juan José López Lehache.
Se cumple un año desde que Cruz Roja lanzara, por primera vez en la historia, un llamamiento de emergencia a nivel nacional para paliar las consecuencias de la crisis en la infancia. El aumento de la demanda de alimentos impulsó a la entidad a ofrecer esta cobertura.
La ayuda consiste principalmente en kits de apoyo social de productos básicos para recién nacidos, material de higiene y escolar. "El fin es aliviar y no solucionar este problema mientras se intenta encontrar soluciones a largo plazo que estabilicen la situación", sostiene Conchi Igea, directora de Intervención Social de Cruz Roja Navarra, aprovechando para realizar un llamamiento a las empresas para que colaboren con financiación.
Un año después del inicio de este programa en la Comunidad foral, el resultado presenta una perspectiva que les obliga a continuar con el plan. Las cifras de 2013 son elocuentes. Cruz Roja Navarra entregó 15.549 kits e intervino directamente en 7.728 personas (más de cinco mil diferentes). Repartió 2.448 paquetes de productos alimentarios para bebés de 0-18 meses, 2.247 de material escolar hasta los 16 años y 3.303 de higiene, entre otros kits.
En un documento interno de la organización los responsables reflejan su preocupación ante una realidad que les obliga a abordar distintos problemas en favor de la infancia. El escrito pone de manifiesto que las familias están priorizando la alimentación sobre la educación y que ha aumentado el número de suicidios "como resultado de la pérdida del equilibrio emocional".
100 niños meriendan en Cruz Roja NavarraEn 2013, Cruz Roja ponía en marcha otro llamamiento por primera vez. Iniciaron una campaña de recaudación de fondos con el que poder articular un programa de atención basado en un programa de meriendas extraescolares. Gracias a la cofinanciación de la Fundación Real Madrid y El Corte Inglés, alrededor de cien niños de entre 6 y 12 años en riesgo de exclusión en Navarra han recibido diariamente una merienda a base de manzanas, leche, yogures y galletas.
Meriendo, aprendo y me divierto nació -explica Sara Merchante, técnico del área de Juventud- para fomentar una alimentación saludable y garantizar el éxito escolar. La iniciativa, que se lleva a cabo en Pamplona, Burlada, Cascante, Cintruénigo y Tudela de lunes a viernes, continuará este año si no faltan las ayudas. "Seguimos incorporando niños. De hecho, en Pamplona estamos subiendo el número de niños", precisa la técnico, dejando claro que sin esta merienda probablemente no lo harían. "Estamos hablando con algunos centros escolares de las zonas colindantes por el tema del desplazamiento, para que se les sufrague una tarjeta de villavesa. Porque si lo que ahorro de la merienda me lo gasto en desplazamientos...", sostiene.


Malnutrición por exceso, último estudio
Hace cinco años Diario de Navarra publicaba un estudio sobre obesidad en Navarra. En este informe, elaborado por la pediatra Manuela Sánchez-Echenique en coordinación con el departamento de dirección de Atención Primaria del departamento de Salud (con 78.000 menores de menos de 15 años), se determinó que uno de cada cinco niños padecía sobrepeso. En cifras, detallaba el estudio, los niños registraron un 11,5% y un 9,9 % de obesidad, frente a un 11,3% y un 7,6 en las niñas.

La pediatra ha vuelto a retomar este trabajo en 2013, tomando una nueva fotografía. Esta vez en 88.534 niños. El resultado, más abultado: el 19,9% de los menores de 15 años padecen sobrepeso. A pesar de este aumento, Sánchez-Echenique se muestra optimista. Cree que las medidas adoptadas empiezan a recoger sus frutos, al menos entre los más pequeños. "Los datos no apoyan que existan poblaciones infantiles afectadas por desnutrición", manifiesta. "Los niños con valores alterados lo son por exceso, y la tendencia ascendente hacia la obesidad de los últimos años se ha frenado entre los más pequeños, que están creciendo bien en peso y talla".
Respecto a las grandes diferencias de peso existentes (ver mapa), sostiene que se están estudiando la causas y los hábitos que justifiquen estas variables. Burguete, Aoiz, Huarte y el Segundo Ensanche son las que mejor se ajustan a la media. Las peores, por el contrario, se ubican el norte de Navarra y en algunas localidades del sur. "No se debe olvidar que la ración de un niño de 6 meses o de un año tiene que ser de 30 o 40 gramos", apostilla. "Si no tuviera los datos del año 2007, antes de la crisis, diría que estos niños son obesos porque comen mucha harina o patata. Pero los datos respecto a ese año son muy similares. Por eso estoy contenta, porque han mejorado", reitera. "Se han ido normalizando, acercándose a la media. Supongo que las medidas adoptadas están calando", sonríe, diferenciando entre malnutrición y desnutrición. "En los años de la infancia se cogen hábitos. Todas las medidas que adoptamos para su reconducción es prevención para la vida del adulto. Estamos viendo chavales de 20 años tratados por hipertensión, colesterol alto, etc. Al final los efectos son evidentes: estrías, cálculos, dolores en los huesos, tobillos que aguantan 35 kilos en vez de 25... Normalmente, la autoestima que no se suele tener bien. La mejor herencia para un hijo es enseñarle a comer", concluye.

Para la Organización Mundial de la Salud, la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Lo define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud. El problema, mundial, está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en las ciudades, alertan desde la organización. Y la prevalencia aumenta a un ritmo alarmante. Se calcula que hay más de 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. No es raro que en un mismo país, comunidad u hogar coexistan la "subnutrición" y la obesidad. Esta doble carga es causada por una nutrición inadecuada durante el periodo prenatal, la lactancia y la infancia, seguida de una exposición a alimentos ricos en grasas y calorías y pobres en micronutrientes, así como de una falta de actividad física a medida que el niño va creciendo







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