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Mostrando entradas de junio, 2015

Yoga, un canto a la vida

Tan importante como saber leer o escribir, y delante de cualquier otro aprendizaje, apuntaba el médico oncólogo Jesús López en el prólogo de uno de los libros de Ramiro Calle (pionero del yoga en España), es necesario aprender a vivir, encontrar ese equilibrio psicosomático y hallar la quietud. ¿Y cómo se aprende? ¿Cómo llegar a la felicidad? El escritor alemán Hermann Hess declaraba que, si algo le urge a Occidente, es la práctica del yoga. No cabe duda de que esta disciplina milenaria, “precursora de la ciencia psicosomática”, decía Ramiro Calle en su libro, “es una fuente de salud y bienestar que colabora en el progreso interior”. Hay un viejo adagio indio que dice: “Más vale un gramo de práctica que toneladas de teoría”.
Y es precisamente esta fuente de salud la que calmó, gota a gota, a Marian Arraiza tras quedarse viuda a los 32 años, con un bebé y una niña de dos años. La que permite a Amara Carvajal ejercitar posturas de vértigo a una altura de 55 metros en la …

Las sombras de la soledad

#Osasuna

Los rayos de sol se colaron entre las gradas 'apuñalando' sin piedad a los presentes. Aquel crepúsculo, el del 18 de mayo de 2014, quedó grabado -a fuego- en la historia de toda una Comunidad. Terminaba así un ciclo y arrancaba otro. Ese último atardecer, Osasuna perdía la categoría...y casi la vida. A partir de ese instante, Navarra comenzaba un periplo inimaginable por el desierto, a punto de concluir.











Pueblos en silencio

La noche más cerrada se aloja en lo alto de una colina del Almiradío de Navascués. Aquí, en el pueblo de Aspurz, a siete kilómetros de Navascués y sesenta de Pamplona, en un enclave singular con vistas a la Selva de Irati, viven 16 personas (12 hombres y 4 mujeres). Las farolas se apagan por ahorro a la una de la madrugada y se encienden a demanda. Todo el mundo sabe dónde están los pulsadores. Las aguas del río Salazar bajan estos días más apocadas de lo habitual. “Hace un mes que no llueve”, dicen con preocupación. Para llegar a Aspurz, primero hay que desviarse y cruzar un estrecho puente. El punto de referencia es un edificio en ruinas. Una vieja posada que, en un tiempo no muy lejano, dio de comer los domingos a los habitantes de la zona. Una pendiente de un kilómetro conduce directamente a la cresta. Cinco olivos dan la bienvenida en la entrada. Cerca del frontón, la única fuente ha dejado de refrescar. El lavadero también se encuentra seco. Un tablón de anuncios, en el late…