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El patinaje urbano no es solo cosa de niños




Anda, mira, un señor patinando!”. Este fue el comentario de un joven en el barrio pamplonés de San Juan al descubrir a un jubilado de 67 años rodar sobre patines. José Luis Malón, el patinador, se giró y le dedicó una sonrisa cómplice. Después, prosiguió su camino con los patines puestos. 

El patinaje urbano es un fenómeno que va a más en Navarra entre la población adulta. Hace cuatro años, un centro de Berriozar decidió especializarse en la enseñanza de patinaje técnico para adultos. Por las entrañas de ArtedeslizArte -así se llama esta escuela- han circulado en cuatro años más de 400 patinadores, la mayoría de entre 40 y 50 años y dos octogenarios. ¿Por qué especializarse con adultos? “Porque llega una edad en la que se quedan sin demasiadas opciones”, reflexiona Manu Goñi Jodar, instructor y propietario de este local “pionero”.Un administrativo jubilado de 67 años, una coach de 54, un enfermero de 29, una fotógrafa de 44, un gruista de 54, un policía foral de 59, una lotera de 54, un instalador técnico de 55 y una auxiliar de enfermería de 25 explican por qué han decidido anudarse los recuerdos de la niñez. “Mi único objetivo cuando patino es relajarme y conocer gente divertida”, ilustra Maider Kuadra, reconocida fotógrafa artística.Pero ¿están las urbes preparadas? “El centro de Pamplona, por ejemplo, no lo está”, sostienen. “Ni las aceras ni las vías urbanas están preparadas para transitar en patines, aun siendo los patines un medio de transporte”, insisten en recordar. “Y encima en muchos sitios no se permite entrar con ellos puestos”, lamenta Aránzazu Arias Elizari, lotera en Berriozar de 54 años.

Las crónicas cuentan que fue un holandés, Hoans Brinker, la persona que ideó y construyó la primera rueda metálica para patines en el año 1733. Estas ruedas -así lo recoge la web de la Federación Española de Patinaje- fueron colocadas bajo un rudimentario patín con llanta metálica y preparada por un industrial zapatero belga, Joseph Lundsen. Pero el proyecto del patín se dejó de lado por las muchas imperfecciones que presentaba quedando para el olvido.

La historia también habla de otros inventores de ruedas pero es en 1813 cuando Jean Garcin, construyó unas de madera que patentaría dos años después. Creó una escuela de patinaje, pero hubo numerosos accidentes que motivaron el cierre de la escuela.Años más tarde, en 1867, el invento de Jean Garcin lo perfeccionaron unos industriales británicos. Este proyecto fue patentado en Nueva York por James Leonard Plinton, con el acoplamiento de un mecanismo de frenado consistente en un taco de caucho en la parte delantera. En 1876 se abre en París el primer Centro de Patinaje como deporte de moda y montado con todo tipo de lujos y detalles para deleite de la aristocracia parisina, que tomó el patinaje como deporte de moda. A partir de aquel momento proliferaron las pistas de patinaje por toda Europa. Alemania tenía 50 pistas, Gran Bretaña 30 y en los Estados Unidos comenzaba su expansión. Hasta hoy. ¿Quién no guarda unos patines en el armario?

“Llega una edad en la que los adultos se quedan sin muchas opciones”

Tenía 4 años cuando sus padres le compraron por primera vez unos patines. Desde entonces, se puede decir que no se los ha quitado. La vida de Manu Goñi Jodar, de 47 años, es una vida “sobre ruedas”. Lleva impartiendo clases durante 28 años, principalmente a mujeres, y hace cuatro decidió abrir una escuela de patinaje técnico especializada en adultos. Por el amplio local de ArtedeslizArte -así se llama este centro ubicado en Berriozar- ha circulado un nutrido y diferente abanico de alumnos. De todas las edades y profesiones. 

-¿Qué es para usted patinar?- Patinar es sentirse libre. No se puede describir. Patinar es desplazarse y ser yo quien decide sobre mi desplazamiento.- ¿Existe una edad para el patinaje?- No existe, no.-¿A qué se debe este empeño personal por enseñar a patinar a la gente adulta?-Un día, patinando por la calle, me di cuenta de que hay mucho patinador, pero la mayoría son menores de 40 años. Entonces pensé en las necesidades de los adultos... Llega una edad en el que se quedan sin demasiadas opciones. Quiero darles a entender que no hay límites. Animo a todo el mundo a que saquen los patines que tienen guardados y que patinen. Esta escuela es la única de toda Navarra en la que se enseña patinaje técnico a adultos. Aquí nos preocupamos individualmente de su formación. Tanto en lo físico como en lo psicológico.-¿Es peligroso?-No lo es. Primero trabajamos lo psicológico (insiste en este aspecto). Aquí han venido alumnos que nunca se han puesto un patín. Y vienen con pánico. Hay que transmitirles confianza. Nada más empezar me preguntan: “Manu, ¿me voy a caer?” y yo les contesto que sí se van a caer, pero que les voy a enseñar a no caerse. No hay que imaginar lo que va a suceder, solo hay que descubrirlo. El patinaje es bueno para la actividad física y para socializar.- ¿Pamplona es una ciudad preparada para patinar?- Hace falta más cultura del transporte y que se entienda el patinaje como un medio de desplazamiento natural. Vitoria y Zaragoza, por ejemplo, son dos buenos referentes del patinaje.

Belén Peñas Pascual

coach (54 años)“No tengo prisa en aprender, solo quiero disfrutar”Cuando decidió ponerse unos patines por primera vez, sus hijos tenían 25 y 20 años. “Les sorprendió, pero en seguida me animaron”, recuerda. “Solo me dijeron que tuviera cuidado”. Belén Peñas Pascual, coach de 54 años, lleva patinando un año. “Buscaba algo divertido”. Fueron los Reyes Magos quienes hicieron rodar su imaginación. “Y tengo ese momento grabado. Me trajeron mis primeros patines...”, ríe. El año pasado, alguien de la escuela de Manu Goñi le invitó a probar. Y se enganchó. “Comenzar una actividad de cero, patinar a esta edad, ha sido todo un reto. Al principio, todo el mundo me intentaba quitar la idea de la cabeza. Pero no existe edad para el patinaje”. Dedica hora y media los fines de semana. “No tengo prisa, solo quiero disfrutar. Lo mío es aprender”.

José Luis Malón García

administrativo jubilado (67 años)“La gente se da la vuelta alucinada cuando ve a un adulto patinando por la ciudad”José Luis aparece con el pie escayolado y una sonrisa cómplice. Algo se esconde tras esta sonrisa “Ha sido fractura del tendón de Aquiles”, susurra. “Pero ha sido por jugar al pádel”, añade rápidamente, al comprobar la cara de sorpresa y de miedo de tres advenedizas patinadoras que acaban de llegar a la escuela de Manu Goñi. Apoyado en unas muletas, Malón sonríe haciendo girar las ruedas de los sentimientos. “¿Sabes lo bonito que es practicar patinaje por la ciudad? Si eres un adulto la gente se da la vuelta y te mira alucinada. Eso sí, si es un niño no miran...”. José Luis Malón recibió sus primeros patines con siete años, y otra vez fueron los Magos de Oriente los culpables. Un instante mágico que perdura 43 años después. “Quería hacer algo diferente. Empecé solo pero me aburría, así que busqué cursos donde poder socializar”. Se apuntó a un cursillo de patinaje del Ayuntamiento de Pamplona y de ahí fue enlazando con todo tipo de eventos. “Hay un mundo impresionante alrededor de este deporte. Por suerte, el patinaje está creciendo, incluso se está impartiendo en los colegios”.

Rubén García Carrera

Enfermero (29 años)“Encima de unos patines sientes la misma libertad que sobre una moto”No se había puesto unos patines en su vida. Hasta hace un mes. “Me animé porque mi novia patina y es más divertido hacer actividades juntos”, explica Rubén García, aficionado a las motos. “Patinando sientes la misma libertad que encima de una moto. No es peligroso si cumples unas normas y llevas los protectores adecuados”. Respecto a la edad, Rubén tiene claro que no hay límites para patinar. Y pone un ejemplo reciente. “He patinado este fin de semana en Madrid por el parque del Retiro y he visto a patinadores de setenta años”.Maider Kuadra RuizFotógrafa artística (44 años)“El patinaje es una forma de meditación. Ayuda a relajarme, conocer gente y divertirme”Dos meses y medio antes de esta foto, Maider Kuadra, 44 años, decidió abrocharse los cordones de las botas con ocho ruedas que cuelgan de su cuello. ¿Por qué? “Tengo un buen recuerdo de cuando me regalaron unos patines en la comunión. Recuerdo que me gustaba mucho la sensación de velocidad ”, asiente esta fotógrafa artística de 44 años. Maider Kuadra emplea en su trabajo dos cámaras de madera de 1910 y 1920 y hace fotos de paisajes y personajes que recuerdan a aquellas imágenes de la época de bisabuelos para reflexionar sobre las raíces, la tierra, el contacto, lo ancestral. Quizá esta búsqueda del contacto, de las raíces, le llevó hacia el patinaje. “Es una forma de meditación. Ayuda a relajarme, a conocer gente y divertirme. Para mí esto es patinar”, describe. “También hay un componente de superación. Y este afán por mejorar sube mucho la autoestima”.

Carlos Payer Aldunate

manejo de grúas (54 años)“El problema es el miedo. Hay que superar esta barrera y conseguir hacer lo que veías en otro”“Patinar es volar a ras de suelo. Me da la vida”, resume Carlos, un operador de grúas de 54 años que lleva patinando “en serio” desde hace tres. Desde entonces, no se ha quitado las ocho ruedas. Literal. “Me gusta hacer los recados con los patines. Más de una vez he ido de Zizur a Pamplona por la carretera”, ríe. “Hay gente que te dice cosas por patinar”, se queja, recalcando la seguridad ante todo. “Llevo un buen casco, de los de verdad”. Reconoce que la edad no ha supuesto ningún muro que derribar. “El problema es el miedo. Hay que superar esta barrera y luego conseguir hacer lo que veías en otro”.José Ufano González ‘Josete’policía foral (59 años)“Me atrajo la cara de felicidad de la gente al patinar, por eso me animé”A ‘Josete’ lo que le echen. Bailes, yoga... y desde el 1 de octubre patinaje. “Me atrajo la cara de felicidad de la gente al patinar. Por eso me animé”, admite, sin saber muy bien qué le espoleó exactamente. Cree que fue un amigo quien le “empujó” a decidirse. “Sentía respeto por esta actividad”, confiesa. Al principio, le costaba mantenerse en pie, frenar... “Nunca antes había tenido algo tan pequeño en los pies que se mueva tan rápido” (ríe). Y en dos meses ya estaba en la calle. “La sensación es de libertad. Deslizarse es algo mágico. Conocer la ciudad en patines es diferente a hacerlo caminando”. Respecto a la edad, coincide con el resto de compañeros. “No hay edad. Solo voluntad y ganas de disfrutar. Eso sí, hay que ir con cuidado. No es lo mismo caerse con 60 años”, parece recitarse a modo de mantra. Su objetivo no va más allá de adquirir la “suficiente habilidad para poder sortear un obstáculo y frenar en una situación de emergencia. Desplazarme con seguridad”.

Aránzazu Arias Elizari

lotera (54 años)“El problema del patinaje es que no te dejan entrar en muchos lugares con los patines puestos”Aránzazu nació con unos patines puestos. “En mi casa teníamos los de hierros y correas y me sobraba medio patín”, evoca, riendo. Siempre le ha gustado el patinaje de velocidad, hasta que el curso de la edad tomó el mando. Y ahora disfruta de paseos “más tranquilos y urbanos” gracias a la Asociación de Patinaje Paseos Tranquis. “Patinando se me quitan todos los problemas y es una buena forma de hacer deporte”, dice. Practica tres días a la semana (hora y media por jornada). No consigue sacar el tiempo que desearía. “Además, el problema con el que nos encontramos los patinadores es que no te dejan entrar en muchos sitios con los patines puestos, y eso que son un medio de transporte más”, lamenta. Respecto a Pamplona, reconoce que no es una ciudad preparada para rodar. “Quizá las zonas nuevas sí están algo más preparadas, pero el centro nada de nada”. Vitoria y Zaragoza son dos ejemplos a seguir.

Paul Berraondo Zabalegui

instalador técnico de cervezas (55)“Nunca imaginé que patinaría. Lo hago para poder disfrutar de actividades en familia”Hasta el momento de la entrevista, Paul Berraondo, de 55 años, solo ha recibido tres clases. “Todo empezó porque mi mujer es una fanática y me regaló en julio unos patines”, dice. “Quiero aprender para poder disfrutar de actividades en familia”. Lo que más le cuesta, reconoce, es el equilibrio. “Hay que aprender a dirigir los patines y frenar”. Para este técnico de instalaciones de cervezas, lo primordial antes de enfundarte unos patines, es equiparse en condiciones. La seguridad. “Un buen casco y los protectores son fundamentales”. De momento, sigue animado a seguir. “Hay muy buen ambiente. Nunca imaginé que patinaría ”.

Giovanna Cortaza Abarrategui

Auxiliar de enfermería (25 años)“El patinaje es libertad de expresión; además de deporte también sirve para socializar”Esta joven de 25 años probablemente sea una de las más aventajadas de esta escuela de Berriozar. Patina desde los seis años y su destreza sobre ruedas ha ido reforzándose con la práctica. “El patinaje es libertad de expresión, además de un deporte sirve para socializar porque viajamos a otros sitios y conocemos a otros patinadores”. Practica dos veces por semana. 



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