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Mujer y Guardia Civil




Han pasado 30 años. 
En pleno 2018, en toda España son 5.526 las agentes en la institución, un 7% del total.  Su día a día se encarna en las historias de Pilar, Magdalena, Aránzazu, Sheila, Nerea o Sandra. "Aún falta trecho para la igualdad. Quedan unidades a las que aún no ha llegado una mujer”.













Texto Carmen Remírez
Fotos Iván Benítez
En treinta años han cambiado muchas cosas para la mujer en la sociedad y en la Guardia Civil. Desde el 1 de septiembre de 1988, el sexo ya no es un impedimento para acceder al Instituto Armado y algunas de esas pioneras que ese otoño estrenaron los precarios vestuarios femeninos en la Academia de Baeza (Jaén) siguen hoy vistiendo con orgullo el uniforme y el tricornio. Para seguir, en ese tiempo se ha normalizado mucho la condición de agente de la Benemérita en una sociedad en la que la lacra del terrorismo etarra es afortunadamente un mal recuerdo y no tienen ningún problema en dar la cara para estas páginas como mujeres, sí, pero como guardias civiles también. “Hubo muchos años en los que por seguridad, a la gente que te preguntaba en Pamplona había que responderle que eras administrativa. Había nombres propios de compañeros, con la dirección de sus casas, en listas de objetivos de ETA. En otro tiempo, este reportaje hubiera sido una temeridad”, admiten. Hoy, en cambio, se permiten risas durante una sesión de fotos que provoca la curiosidad de otros agentes y de gente de paso, trabajadores en el interior del cuartel. Sin embargo, esas tres décadas de recorrido no son solo una efeméride redonda que celebrar. Todavía falta trayecto para que este reportaje no tenga sentido y, al echar la vista atrás, a las seis protagonistas de este reportaje se les mezclan las luces, “muchas”, con “algunas sombras”. Al menos, sus testimonios son en primera persona, porque han podido experimentar el avance, la discriminación o los retos en su propia piel. Son miembros de pleno derecho de la institución. De distintas edades (dos forman parte de la primera promoción de agentes femeninas y otras dos, las más jóvenes, apenas habían comenzado el colegio cuando la Guardia Civil permitió el acceso a la mujer a la Institución. “Hoy ya son muy pocos los que se extrañan, pero aún pasa. Fuera y también dentro, que de todo hay por aquí”, subrayan.







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