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Gritos en una pizarra #8M





"Si volviera a nacer me rebelaríaNo me dejaría pisar. Por eso reivindico respeto. El respeto que no he tenido...”. Quien habla es Inma Pascal, una pamplonesa de 86 años y nueve hijos “maravillosos” que ha trabajado como joyera en Pamplona. Una mujer que durante buena parte de su vida ha sufrido malos tratos físicos y psicológicos, hasta que decidió separarse con 62 años. A partir de entonces, empezó a vivir. A respirar sin miedo. Hoy reconoce que vive sin odio. “He perdonado”, deja claro, desplegando una sonrisa de luz. “Lo único que me gustaría es que mi historia no se repita. Por eso pido a las mujeres que no se dejen pisar y que combatan el miedo, el miedo que yo tuve tantos años, y que lo hagan con ovarios”.
A 64 km de la pizarra de Inma Pascal, en Villafranca, vive Elisabeth Irisarri, una periodista de 35 años que en junio dará a luz a una niña llamada Carmen. “Estoy orgullosa de ser mujer y me siento afortunada porque voy a traer al mundo a otra de las nuestras.
Soy consciente de que lo tenemos más difícil en muchas cosas, pero también soy optimista y pienso que el futuro es nuestro y sobre todo de ellas, las que vienen”, afirma con vehemencia. “Juntas podemos construir una sociedad más justa e igualitaria”, anhela Irisarri. “Ojalá Carmen no tenga que luchar por esta causa. Pero si tiene que hacerlo, sin duda estaré a su lado para apoyarla y alentarla”. Sin embargo, admite que le da “mucho miedo que nazca en una sociedad en retroceso”. Miedo a los “micromachismos diarios”, a los “estereotipos de género”, a los “comentarios sexistas”, miedo a las “discriminaciones laborales”, a sufrir una vida en la que la mujer no sea respetada...
Los mensajes reivindicativos se encadenan. Anne Radjassamy, periodista de 30 años de origen indovietnamita y residente en Pamplona, recuerda que el feminismo blanco no debe ser el único feminismo que se defienda. “Que todas las mujeres de color, religión o comunidad distinta puedan participar por igual en este movimiento y que se tomen en cuenta sus reivindicaciones”.Fue en 1975 cuando la ONU fijó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Pese a que en su origen se trataba de reclamar la igualdad para la mujer trabajadora, en el contexto de la revolución industrial, actualmente se reivindica el papel de la mujer en la sociedad. Las crónicas apuntan a marzo de 1857, cuando varias mujeres salieron a protestar a las calles de Nueva York condenando las míseras condiciones en las que trabajaban en el sector textil.
Hoy, 3 de marzo de 2019, 27 mujeres de todas las edades de Navarra gritan desde estas páginas por una sociedad mejor. Gritos escritos en una pizarra. “Porque todos los días son 8M”, recuerda la trabajadora social Marta Guardado Minchinela
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