Ir al contenido principal

Frente al espejo (crónica de un confinamiento XLV)



Cada mañana, después de desayunar, Helena comprueba frente al espejo del baño si se le ha caído la paleta que se mueve desde hace días. “¿Aita, por qué tenemos dientes de leche? ¿Por qué no nos salen los dientes de mayores cuando nacemos?, ¿cómo podré comer sin un diente?... Ha pasado algo más de 24 horas desde que recibí el mensaje de mi compañero Natxo para avisarme de la muerte por cáncer de Pachi Calleja, compañero fotoperiodista de Diario de Navarra. "No sé si sabes que ha muerto Pachi Calleja. Pobre Carlos, en fin”, decía el mensaje. La noticia nos sorprendió comiendo frente a la baldosa del desconfinamiento. Hablábamos de pequeños proyectos.

"¿Quién es Pachi?", pregunta inmediatamente Helena. Le muestro una de las últimas fotografías que les hice. Son gemelos, idénticos, le explico. Como si uno fuese el espejo del otro. “Vera y yo también seremos gemelas cuando mami nos vista iguales y nos peine con coleta”. Sonreímos. Yo también os puedo vestir o peinaros con coleta para que seáis idénticas, le aclaro serio. “Sí, pero tú solo sabes hacer coleta baja”, vuelve a reír. "Aita, no comprendo bien qué significa idénticos". No me queda más remedio que continuar con las metáforas.

Cuando vamos a la playa y recogemos un puñado de arena… ¿cómo son esos granos? Y cuando observas por la noche las estrellas… ¿qué ves? Pues bien, Pachi y Carlos eran dos granos de arena, dos gotas de agua o dos estrellas vistas desde la ventana de vuestra habitación. Idénticos. Gemelos. Nacieron el mismo día, con apenas unos minutos de diferencia. Eran tan iguales que hasta su padre los confundía de niños. Imagina, sus amigos les llamaban Pachicarlos.

Queridas hijas, Pachi falleció el 26 de mayo de 2020, y voló seguramente a alguna de las estrellas que admiramos cada noche desde vuestra habitación. No encuentro otra manera de explicar la muerte a una niña de cinco años. Y unas horas después, a la una de la madrugada, la luna se "posó" en el horizonte de la noche, por encima de los tejados, y desapareció tras la estela de un rojo intenso.

Hoy por la mañana, sin embargo, me cuesta reaccionar. Me levanto aterido por las dudas y supongo que algo más. No sé si acercarme al cementerio y dejar a Marta sola. Al final, se encarga de espolearme, como siempre. Me protejo con mascarilla FFP2, que garantiza una mayor protección, y me adelanto media hora a la cita. Aprovecho para pasear por el camposanto.

74 días después del inicio del Estado de Alarma, trato de encontrar las palabras exactas y no las encuentro. Así que me refugio en el visor de los instantes. Desde esta ventana personal descubro a una mujer ataviada con guantes y mascarilla limpiando con agua y lejía el panteón familiar. Veo y escucho el reencuentro de unos compañeros que conversan sobre la muerte. Son imágenes a color en la puerta del crematorio del cementerio de Pamplona. También distingo una cámara colgada al hombro, una ofrenda en forma de pasillo y aplausos, ojos vidriosos, palabras, silencios, un beso sobre el ataúd de madera, una chimenea "susurrando" humo negro, un adiós... y una mirada serena: los ojos azules de Carlos, que bien podrían ser los de Pachi tras una mascarilla blanca.

Al terminar, despedidas pausadas y vuelta a casa. Ya en el coche, descubro también la valla metálica de una residencia separando a unos y otros. Y luego la imagen de Marta con Vera y Helena, en la puerta de una farmacia. Cuesta tanto separarse. Queridas hijas, esto es para mí la muerte. La separación física. Solo eso.

Antes de comer nos aprovisionamos de cuatro mascarillas FFP2. Cinco euros cada una, lamentable. Pero son las únicas que se supone evitan el contagio con ciertas garantías. La comida transcurre apurando los restos del día anterior y digiriéndonos buenas nuevas. Mientras los políticos se empeñan en distanciarse de la sociedad, la mayoría de la población trata de no perder la perspectiva. Helena no disimula su euforia al conocer que los niños pueden salir a la calle a cualquier hora del día. “¿Podemos volver de noche a casa? ¿Con mascarillas? ¿No nos regañarán?”. La tranquilizo. De momento se podrá, pero siempre con mascarilla y manteniendo las distancias, le recuerdo.

Aprovecho la primera hora de la tarde para ponerme al día con los periódicos retrasados y los nuevos. Leo el magnífico obituario de Ion Stegmeier en Diario de Navarra. Así comienza: “Es falso, o al menos incompleto, que los únicos elementos que unen a todos los navarros, por encima de ideologías o procedencias, sean los Sanfermines y Osasuna. También está la simpatía por Pachi y Carlos Calleja Goñi, los fotógrafos gemelos de Diario de Navarra, que han captado con sus cámaras tres décadas de lo que en su momento era actualidad y hoy queda como historia de Pamplona y su cuenta. El tándem, que firmaba sus fotos como Calleja, instintivamente de quién hubiera hecho cada una, quedó ayer cojo tras la muerte de Pachi, cinco minutos más joven que Carlos, por culpa del cáncer. Tenía 60 años" (...).

El calor aprieta y descansamos en casa hasta las cinco. Marta y Vera caen rendidas en el sofá y Helena pide ver un documental. Buscamos 'Érase una vez la vida'. El capítulo dedicado al corazón. “¿Aita, qué es un latido?”. Le coloco la palma de la mano en el pecho. ¿Qué notas? “Un golpe”. Bien, pues eso es exactamente un latido.

Desde que comenzó esta crónica de un confinamiento han sido muchos los golpes de corazón. Algunos, en forma de mensaje. Curiosamente, el 10 de abril publicaba en las redes sociales una fotografía. Era la última de mis Sanfermines, tomada en el año 2017. En ella, aparecen Pachi y Carlos propinándose un fuerte abrazo nada más terminar el último encierro. La tenía guardada en mi archivo. Hasta que la descubrí por casualidad en pleno confinamiento, seis días antes del nacimiento de Vera. Fue mi último latido sanferminero.



Comentarios

Entradas populares de este blog

5ª planta de la zona covid del Complejo Hospitalario de Navarra

Quinta planta de la zona covid del Complejo Hospitalario de Navarra. El neumólogo accede a la habitación 530. En su interior, Jorge, de 50 años, tumbado en la cama de medio lado y conectado a una máquina de oxígeno. - Buenos días, ¿cómo estás? Los compañeros de la UCI te están viendo muy de cerca. Tu respuesta es buena. -Por favor, evitad llevarme a la UCI lo máximo posible. -Es cuestión de tiempo. Nosotros no curamos tanto. Lo que hacemos es ganar tiempo para que tu organismo reacciones (…). -¿Qué tal comes? -Comer, como bien, pero sigo triste por lo de mi padre. Está ingresado por neumonía bilateral por covid. Está estable. Pero es una persona de 87 años… Es el miedo que tengo. Sé que es un hombre fuerte y va a pelear como un jabato. Dos días después, fallecía el padre de Jorge por covid.   

Año 2020, latido a latido

El año 2020 comenzó con una entrevista de los niños de 3º de Infantil del colegio Luis Gil de Sangüesa a los Magos de Oriente. "¿Tenéis madre?", les preguntaron Andrea y Javier  a Melchor, Gaspar y Baltasar. A partir de ese momento, la vida se derramó por la grieta de lo inesperado, provocando un torrente de acontecimientos difíciles de olvidar, escribiendo con mayúsculas un mensaje claro, contundente: "EMPATÍA, NADIE ES INMORTAL".   Por eso, tal y como hizo Erika Balsom en el Festival Punto de Vista, tomemos este 2021 la caracola de los recuerdos y escuchemos.   (Fotos publicadas en Diario de Navarra) ----------------------------------------------------- Enero  La primera carta a los Magos Mañana de Reyes en Orkoien  "Si no es sí, es no" Febrero 2020   #BlackLivesMatter                      N- 121A                  Carretera asesina  To ros  Casta Navarra Febrero   9 años de guerra en Siria  Liberación de Alepo. Foto inferior,  Hama Provincia de Idlib    

"Por favor, no nos olvidéis"

La gran tragedia de este siglo se localiza a poco más de tres horas y 45 minutos de avión, en vuelo directo desde Barcelona. “La gran tragedia”. Así es como calificó el alto comisionado de Naciones Unidas a la guerra de Siria, dos años y medio después de comenzar en marzo de 2011. “Si no se detienen los combates, este país desaparecerá tal y como lo conocemos”, advirtió Antonio Guterres. “Siria se ha convertido en una catástrofe humanitaria y desplazamiento sin igual en la historia reciente”. Cuando el representante de la ONU pronunció estas palabras, el 10% de los habitantes de Siria se habían visto obligados a abandonar sus hogares. Hoy esta tragedia va mucho más allá. El país se desangra. Con más del 50% de su población desplazada y más de 500.000 muertos, camina hacia el borde del abismo de una hambruna que podría llevar a la muerte a millones de niños. La muerte invisible. El 15 de junio se cumplieron 9 años y 3 meses del inicio de un conflicto al que se suman un duro embargo econ