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Mostrando entradas de abril 2, 2020

El primer yoyó (crónica de un confinamiento XI)

Sol, lluvia, nieve, viento. Todo a la vez. Oleaje de contrastes ahí fuera. Oleaje de emociones aquí dentro, en casa. Un día más de confinamiento. Los pequeños se merecen algo más que un aplauso. Solo espero que no les pase facture todo esto. Magdalenas de chocolate para desayunar. Qué mejor amanecer. Helena se despereza: risas y llanto compungido al descubrir que la vida sigue varada, tal y como la dejó anoche. Cómo duele ver a un hijo mirar de soslayo hacia la ventana. El lenguaje silencioso de la tristeza. Videollamada con una amiguita. Pensamos que puede servir de canalizador de emociones. No es así. Se niega a hablar. Colgamos. Ira y más ira. La dejamos sola, lo necesita. Debe soltar lastre. Luego, prosigue pellizcando una de las magdalenas de chocolate. Se anima y arranca con las tareas de la mañana: manualidades. Prepara "txotxongiloak" (marionetas en euskera, como las llama Helena) con los tubos sobrantes del papel higiénico. “Solo estaba enfadada, nada más”, suelta d…